La danza de San Juan de Nueva inicia la carrera por el BIC

Varias personas interpretan la danza de San Juan de Nueva en la localidad llanisca. /  JUAN LLACA
Varias personas interpretan la danza de San Juan de Nueva en la localidad llanisca. / JUAN LLACA

Junto al Corri Corri y el Pericote, conforma la triada de bailes que mayor interés suscitan en la comarca y la región, según los folcloristas A principios de mes el Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural acordó estudiar la propuesta de protección del baile

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

El pasado día 1 de abril, el Pleno del Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias acordaba analizar la propuesta presentada por la danza de San Juan de Nueva de Llanes, con el fin de iniciar los trámites para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial. Ese día se declaraba como BIC al Corri Corri de Cabrales. Para los folcloristas, el Corri Corri, el Pericote y la danza de San Juan de Nueva constituyen la triada de bailes que mayor interés suscitan en la comarca y en la región. La danza de San Juan tiene las tres características que definen a la danza prima: es colectiva, circular y coral. Pero va un paso más allá porque en su ejecución destaca el monorrítmico compás de los pies de sus intérpretes, con pasos vivos y acelerados.

Hasta la segunda década del pasado siglo XX, la danza de San Juan era patrimonio exclusivo de los vecinos de la localidad, donde permanecía aislada, sin salir al exterior. A partir de 1924 comenzó a desplazarse a la villa de Llanes para participar en los festivales folclóricos que el bando de San Roque celebraba cada 16 de agosto en el recinto deportivo de El Brao. Y allí fue donde miles de ojos quedaron atónitos con un tipo de danza que nunca antes habían visto. En esos certámenes se bailaban el Pericote y el Corri Corri, actuaba la banda de Ingenieros y cantaban los 'cuatro ases': Cuchichi, Botón, Miranda y Claverol.

La reputación y popularidad de la danza de San Juan se multiplicó de forma exponencial. Y la primera repercusión de semejante éxito fue la de cambiar de fecha la fiesta de San Juan en Nueva, que se trasladó al último domingo de julio y pasó a llamarse San Juanón. Ya en 1925, la fiesta de San Juan tuvo dos celebraciones. En la tradicional, la del 24 de junio, se enramaron las fuentes de la Plaza y San Lorenzo en la jornada del víspera y al día siguiente salió la danza de la capilla y acudió a felicitar al médico Juan Duyos, a Juanita la de Lao y a Juan Pérez, en cuyos domicilios fueron espléndidamente obsequiados.

Y los días 11 y 12 de julio se volvió a celebrar San Juan, organizado por una comisión que presidía Gregorio del Campo y de la que formaban parte Adolfo González, Ángel Alonso y Juan Ramón San Martín. La principal novedad, que resultó muy positiva, fue que la Compañía Ferrocarriles Económicos de Asturias dispuso que, a partir de las 21 y las 21.40 horas, salieran de Nueva dos trenes especiales con destino a Ribadesella y Llanes, respectivamente.

El sábado 11 de julio llegó a Nueva la banda del Regimiento de Tarragona, que cobraba 500 pesetas diarias, y ofreció un concierto en la plaza de Laverde Ruiz, además de amenizar la verbena. El domingo 12, después de la misa, que se celebró en la iglesia parroquial, se formó la danza que iba encabezada por Pedro Huergo 'Pedrón' y por Carmen la de Lao. Los danzantes visitaron el palacio de los condes de la Vega del Sella, los domicilios de Juan Pérez y Juan Duyos y una vivienda en el barrio de Triana, cerca del puente de la Llastra. La romería, en la finca de El Bosque y amenizada por la banda y dos organillos, resultó multitudinaria. Llegaron autobuses de Santander, Oviedo y Gijón y entre los romeros se encontraban Manolo Meana, jugador del Sporting de Gijón, y el santanderino Sebastián Torcida, reconocido campeón en carreras de moto y bicicleta.

Tanto éxito, y la certeza de que San Juanón no aparecía en el santoral de la Iglesia Católica, según confirmó el párroco del momento, generó conflictos, dificultades y diferencias de criterio, que dividieron al pueblo en dos facciones por lo que algunos vecinos dejaron de participar en la danza de San Juan de 1926. Dos años más tarde, como la popularidad de la fiesta continuaba creciendo, el cura, por razones económicas y de prestigio social, sí vio posibilidades de acomodar a San Juanón en la corte celestial. Y desde allí se llega a los tiempos actuales.