El derribo del instituto de Cangas, una obra a mano para evitar daños y en pleno curso

Antiguo edificio del instituto Rey Pelayo de Cangas. / XUAN CUETO
Antiguo edificio del instituto Rey Pelayo de Cangas. / XUAN CUETO

Educación adjudica los trabajos en 156.000 euros, con una baja del 48% y tres meses de plazo para efectuar la demolición

LUCÍA RAMOSCANGAS DE ONÍS.

Comienza, ahora sí, la cuenta atrás para el antiguo instituto femenino de Cangas de Onís. El edificio, construido en los años 60 y clausurado desde hace más de cuatro años debido a los daños estructurales detectados, será definitivamente derribado en los próximos meses. Hace apenas unos días, el pasado jueves, la consejera de Educación, Carmen Suárez, rubricaba la resolución por la que se adjudican los trabajos a la empresa Posada Organización S.A. por 156.694,01 euros, IVA incluido. La suya fue la segunda oferta más baja de las diez presentadas a una licitación que partía de un presupuesto base de 302.596,34 euros, impuestos incluidos. Por ello, la adjudicataria se hará cargo de las obras con una baja del 48,22%, una oferta que la propia mesa de contratación consideró «anormalmente baja» pero que decidió asumir atendiendo a la justificación presentada por la empresa.

Los trabajos de demolición del inmueble se prolongarán durante tres meses. Esto quiere decir que durante este curso escolar los operarios estarán a pleno rendimiento, por lo que ya en el proyecto redactado por el arquitecto avilesino Gregorio Estévez Alonso, al que ha tenido acceso EL COMERCIO, se prevé la posibilidad de modificar el calendario de trabajo en coordinación con la Consejería y la propia dirección del centro para «minimizar al máximo la repercusión» en la actividad educativa que se desarrolle en las zonas más afectadas.

El edificio, que forma parte del complejo educativo del IES Rey Pelayo, consta de tres plantas, una de las cuales se encuentra semienterrada, configurando una planta semisótano. Esta última, recoge el proyecto, «no existía originalmente en su totalidad, realizándose ésta posteriormente bajo la edificación original aprovechando el espacio existente». Muestra de ello, agrega el documento, «es que en planta semisótano algunas de las zapatas se muestran a la vista, integradas en el interior de algunas de las estancias de la planta semisótano». Son, en total, casi 3.000 metros cuadrados de superficie y más de 10.000 metros cúbicos.

Según recoge el proyecto, son más de 10.000 los metros cúbicos a demoler El calendario se podrá cambiar para «minimizar la repercusión» en la actividad educativa

El inmueble a derribar se encuentra adosado en dos puntos a otra edificación anexa de construcción posterior, compartiendo con éste dos tramos de fachada. Por este motivo, el redactor del proyecto insiste en que «las demoliciones en las zonas próximas a las áreas de contacto con el edificio colindante se realizarán obligatoriamente elemento a elemento y de forma manual, minimizando los golpes, vibraciones o cualquier acción mecánica que pueda dañar» la construcción contigua. El resto de los trabajos se llevarán a cabo de forma combinada, utilizando según el momento maquinaria o trabajo manual.

Asimismo, el redactor indica cómo «existen en la planta semisótano unos muros de contención de hormigón que no se demolerán, como medida de precaución ante la posibilidad de provocar daños en la cimentación del edificio colindante, ya que se encuentra en una cota superior a la del inmueble a demoler». El proyecto también establece que durante las obras de derribo se realizará el apuntalamiento provisional que sea necesario, así como la fragmentación de los escombros en piezas manejables. Los trabajos se efectuarán aprovechando parte del aparcamiento ubicado junto al antiguo instituto femenino y, además, «se solicitará del Ayuntamiento de Cangas de Onís el corte de tráfico y personas de la calle en aquellos trabajos donde puedan existir riesgos de caídas de objetos a la vía pública». Unas medidas, agrega el proyecto, que se señalizarán debidamente.

Nuevo inmueble innovador

El derribo del edificio es el primer paso para la futura remodelación del complejo escolar. Hasta la fecha, el proyecto se ha visto envuelto en la polémica por la disparidad de criterio entre la Consejería de un lado y la comunidad educativa y el Ayuntamiento cangués de otro. El Principado llegó a redactar un proyecto -con un coste de 72.000 euros- para construir un nuevo inmueble en el lugar que ahora ocupa el patio frontal, opción rechazada por la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) y el equipo de gobierno. La preferencia canguesa, que ha terminado por imponerse, es la de levantar el nuevo inmueble en el espacio que quede libre tras el derribo.

Para ese nuevo ala tiene previsto la Consejería un modelo de «nuevas metodologías educativas», lo que se traduce a nivel arquitectónico en 'superaulas' encaminadas a «a potenciar experiencias de aprendizaje autónomas y variadas» mediante un gran espacio central libre, zonas individuales con pufs o pupitres, una pantalla digital interactiva, muros de pizarra para escribir en ellos, espacios de diálogo individual con el profesor, zonas con sofás y cojines o mesas dispuestas en grupo.

También contempla el proyecto el espacio 'fuego de campamento' para presentaciones y ponencias, el 'abrevadero' para el encuentro y la socialización o la 'cueva' para el trabajo individual. El coste estimado por Educación para ese inmueble innovador sería de cinco millones de euros.