Devoción por la Guía en Llanes

La imagen de la Virgen de la Guía recorrió las calles de Llanes en una multitudinaria procesión nocturna. / FOTOS: NEL ACEBAL
La imagen de la Virgen de la Guía recorrió las calles de Llanes en una multitudinaria procesión nocturna. / FOTOS: NEL ACEBAL

En la comitiva salieron más de dos centenares de mujeres ataviadas con la mantilla española, una importante tradición que ayer cumplía 70 años Miles de personas abarrotan las calles de la villa al paso de la procesión nocturna

GUILLERMO FERNÁNDEZLLANES.

Como cada 7 de septiembre, la villa de Llanes permaneció colapsada a primeras horas de la noche de ayer ante la presencia de miles de vecinos, turistas y visitantes que no querían perder detalle de la procesión nocturna en honor a la Virgen de la Guía. La devoción, el respeto y el sentimiento se hicieron visibles en las abarrotadas calles y aceras de la capital del concejo. El silencio y el recogimiento eran valores que cotizaban al alza durante el paso de las andas con la imagen de la Virgen desde su centenaria capilla hasta la basílica.

La actividad festiva había comenzado a las seis de la tarde con la llegada de la banda de música de Pola de Laviana que, al ritmo de la melodía Los Nardos, encabezó un multitudinario pasacalles por las arterias centrales de Llanes. Una hora más tarde tenía lugar en el barrio del Cuetu el ensayo de los niños de la Danza de Arcos. Y acto seguido, en la cinco veces centenaria capilla de la Guía, se celebraba la última Novena.

Cuando la noche reinaba sobre la villa daba comienzo la procesión nocturna, calificada como la más famosa del norte de España. Abría el cortejo una cruz de cristal policromado, los cinco misterios y una veintena de faroles. Seguía el estandarte de la Virgen, elaborado en Bilbao hace 109 años. La valiosa tela antecedía a más de dos centenares de mujeres ataviadas con la mantilla española, una tradición implantada en 1949. Por detrás, sobre un tupido manto de varas de nardo, aparecían las andas con la imagen de la Virgen de la Guía, vestida con un traje que data del año 1893. En los varales, por turnos, oficiaban una buena parte de los 64 voluntarios costaleros, dirigidos por Daniel Torre Rodríguez. Los sacerdotes, personas enfundadas en el atuendo de mortaja, la banda de música de Pola de Laviana y miles de fieles y simpatizantes cerraban la comitiva.

Al llegar el cortejo al puente sobre el río Carrocedo se orientó la imagen de la Guía hacia el Cantábrico, metafóricamente hacia la línea en la que el mar y el cielo se confunden, ya que el culto de la Virgen está ligado a los peligros de la mar, a los ausentes y a los emigrantes. Una traca explotó en la calle del Marqués de Canillejas y desde Tieves se soltaron fuegos artificiales.

Los devotos recordaron «a nuestros seres queridos que ya no están» y vivieron con devoción «una tradición que se transmite de generación en generación», comentaron.

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