Un doble campeón sin secretos

Alejandro Castañeda escancia un culín de su sidra. / XUAN CUETO
Alejandro Castañeda escancia un culín de su sidra. / XUAN CUETO

«Un año tienes una gran sidra y al siguiente haces lo mismo y no se puede ni beber», explica el vencedor del certamen piloñés

ENRIQUE CARBALLEIRABARGAÉU (PILOÑA).

Los elaboradores de sidra casera no suelen desvelar sus secretos. En el caso de tenerlos, claro. Y es que, dar con una buena temporada, con una elaboración digna de un premio, no es algo que esté al alcance de todos. Los factores que pueden intervenir en un buen año para la sidra son múltiples y normalmente difíciles de controlar.

Todos estos factores son conocidos por Alejandro Castañedo, quien este domingo se proclamó campeón del V Concurso de Sidre Casero del concejo de Piloña. Y ya van dos victorias, puesto que también se proclamó campeón en la edición de 2017. Alejandro insiste con modestia en que no existe secreto, porque «son muchos factores los que pueden influir y es posible que un año tengas una gran sidra y al año siguiente, haciendo lo mismo, no se pueda ni beber». Eso sí, el vencedor de este año reconoce que a él no le ha ocurrido esta situación.

El pregonero del certamen de este domingo, el humorista Joaquín Pajarón, bromeó en su intervención en torno a su única incursión en el llagar: «corché dos mil litros en mi casa, en el Puntal, lo malo es que no se podía beber. Podía haber parado cuando llevaba cien, pero tiré para alante. Bueno, valdrá pa vinagre». Esta situación jocosa y exagerada, puede convertirse en una realidad cuando uno se enfrenta a la elaboración de sidra casera. «A mí no me ha ocurrido. No he llegado al extremo de que no se pueda beber, pero sí es cierto que puede variar mucho la calidad», reconoce Castañedo.

Sea como sea, la sidra ganadora de este año ha servido para confirmar que en el llagar de Alejandro se prepara buen producto, «siempre con manzana del pueblo». Su entrada en el mundo del llagar surgió después de conocer la elaboración que se realizaba en algunas casas del entorno, «porque en mi caso no es algo que yo haya vivido directamente en el entorno familiar. Sin embargo, era algo que me llamaba la atención y hace cinco años decidí comprar un llagar y empezar a elaborarla», relata.

Y precisamente hace cinco años nació también el certamen sidrero piloñés. Fue un evento impulsor de una corriente popular que hizo aflorar de nuevo la pasión por la sidra en el concejo. O al menos cobró una visibilidad que antes no tenía.

Estas dos victorias han animado a Alejandro a apostar por esta pasión sidrera. Este año ha preparado un barril de 150 litros y otro de 250. «Precisamente compré el año pasado el barril grande para tener algo más de producción y ahora me estoy planteando comprar otro depósito de otros 250 litros más», explica. Eso sí, prefiere que no sean mayores, «porque si hay que tirarlo te duele menos».

Con dos premios en Piloña, el llagarero reconoce que «sí es cierto que se habla de mi sidra y que está cogiendo un poco de fama». La victoria de este domingo le permitirá volver a competir en el certamen regional, «una competición en la que ya participé en las tres últimas ediciones, aunque sin suerte. Es más complicado porque hay muchas sidras concursando y algunas con una gran calidad», asevera.