Los ecologistas alertan de los «daños en la flora y la fauna» del río Sella

Presentación de los resultados, ayer en Ribadesella. /  XUAN CUETO
Presentación de los resultados, ayer en Ribadesella. / XUAN CUETO

Un estudio de biólogos apunta a la necesidad de «regular la cantidad y la calidad» de las actividades recreativas y deportivas en el cauce

G. P.RIBADESELLA.

Los resultados de un estudio sobre los efectos de la práctica deportiva y recreativa en el río Sella llegaron ayer a Ribadesella en una jornada conducida por Luis Iglesias, encargado de desgranar el trabajo realizado por el biólogo Domingo Baeza y la graduada en Ciencias Ambientales Laura Vaquero. «El informe se centra en el tramo final del río, desde Arriondas a Ribadesella», explicó el ponente, que apuntó a tres «apartados de afecciones». Por un lado, indicó, se encuentra el estado de las aguas, que «no son lo aptas que debieran». En segundo lugar, el estudio ha identificado efectos en ciertas especies como el salmón o las nutrias, éstas últimas «prácticamente inexistentes por el desbroce de la ribera». Respecto a los salmónidos, Iglesias señaló que la comparativa de los años con datos arroja una conclusión: «El turismo ha afectado a los peces». El tercero de los problemas identificados por los biólogos guarda relación con la flora, ya que han observado una «deforestación de la ribera» que repercute a su vez en la fauna, indicó el conservacionista.

La recomendación lanzada a Principado y Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) pasa así por «tomar medidas para que la actividad sea viable, es cuestión de regular cantidad y calidad», sostuvo Iglesias.

La jornada de ayer contó con la colaboración de Ecologistas en Acción, presentes en Ribadesella con motivo de la campaña Velero en Acción. «En cada sitio hacemos distintas reivindicaciones, aquí sobre una pesca y un turismo sostenible», explicó Beatriz González, integrante de la entidad conservacionista.

El de la regulación del Sella es un asunto controvertido en la comarca, con posturas enfrentadas entre ecologistas y empresarios. Los primeros apuestan por establecer límites a actividades como el descenso en canoa, mientras que los profesionales del turismo activo defienden que la acumulación de embarcaciones se limita a días y horas puntuales del verano.