El edificio del matadero frena la disolución de la Mancomunidad

Edificio del matadero comarcal, en Margolles, sin uso desde su clausura de hace un año. / NEL ACEBAL
Edificio del matadero comarcal, en Margolles, sin uso desde su clausura de hace un año. / NEL ACEBAL

El ente supramunicipal trata de resolver el problema de la titularidad del inmueble antes de su desaparición, acordada hace seis años

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

En junio de 2012, la Mancomunidad de Concejos del Oriente iniciaba su disolución, un proceso marcado por los cambios de postura de representantes municipales y que, más de seis años después, sigue sin concluirse. Un último escollo impide ahora la desaparición del ente supramunicipal: el edificio del matadero de Margolles, en Cangas de Onís. A pesar de que el servicio mancomunado dejó de prestarse hace un año, tras el desalojo el 9 de noviembre de la empresa que lo gestionaba, los concejos deben resolver aún la cuestión de la titularidad del inmueble.

«En su momento el Principado lo construyó y lo cedió a la Mancomunidad, pero no lo tiene inscrito como propiedad», explica el presidente del ente y alcalde de Parres, el socialista Emilio García Longo. En la sesión plenaria del pasado abril, la Mancomunidad aprobó una modificación del inventario de bienes para inscribir el edificio y el solar del macelo, trámite que debe ir seguido de su inclusión en el Registro de la Propiedad. Una vez completado ese paso, indica García Longo, estarán en disposición de dar cumplimiento a los acuerdos «adoptados por unanimidad» de los municipios, de «obligado cumplimiento»: la disolución del ente y la supresión de servicios. En la práctica, el del matadero era el único que se venía prestando.

Actualmente, precisa, «se está gestionando en el catastro todo el tema de la propiedad», un proceso que señala como complejo. «Hubo que hacer un expediente completo, prácticamente como si se estuviese construyendo el edificio», ejemplifica. A pesar de que no adelanta plazos, el presidente del ente supramunicipal sí indica que la tramitación está en su «recta final». «Este año tendría que quedar resuelto el tema de la titularidad», sostiene.

Pero una vez clarificado a quién pertenece, se presenta otra incógnita, la de qué hacer con el inmueble. Y esa cuestión también debe quedar solventada antes de la disolución definitiva de la Mancomunidad del Oriente. Para García Longo «lo más lógico» es la venta del inmueble de Margolles. No obstante, «se explorarán» todas las fórmulas, adelanta.

Poner el edificio a disposición de la iniciativa privada es una de las demandas que vienen reclamando los extrabajadores de la empresa que lo gestionaba hasta su cierre y que se encuentran en el paro desde entonces. La plantilla, no ligada a la encargada de la explotación, Mafrimargo-5 S.L, apuesta por hacerse cargo de la gestión a través de una cooperativa. «Si hay gente interesada en ello podrán optar en su momento, el Principado ya dijo que hay líneas que pueden ayudar a los interesados», indica García Longo.

Desde la clausura del macelo los exempleados han mostrado su malestar por la decisión adoptada por la Mancomunidad, ya que consideran que el servicio disponía de una carga de trabajo compatible con su continuidad. «No cabía otra cosa, no se podía dejar abierto porque hay un acuerdo de supresión del servicio y un auto judicial de clausura», explica el presidente.

Archivo de la denuncia

El propio García Longo se vio inmerso en un proceso judicial a raíz del desalojo del macelo, pues fue denunciado por el exgerente, Julio Díaz, por un presunto delito de prevaricación. El caso, dice el también alcalde de Parres, «quedó archivado en junio», en un auto dictado por la titular del Juzgado de Instrucción de Cangas de Onís.

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