La escasez de castañas dispara el precio de la valduna hasta los diez euros

La meteorología y la avispilla han hecho que la cosecha de castañas de este año sea muy escasa, disparando los precios. / NEL ACEBAL
La meteorología y la avispilla han hecho que la cosecha de castañas de este año sea muy escasa, disparando los precios. / NEL ACEBAL

«Donde antes cogías dos kilos ahora, con suerte, te haces con uno», lamentan los cosecheros, quienes achacan el problema a la meteorología y la avispilla

LUCÍA RAMOS ARRIONDAS.

Castañas a precio de oro. La escasez de fruto, que los cosecheros achacan a la meteorología y a la acción de la avispilla, está disparando los precios hasta niveles insospechados. Hasta los diez euros llegaba a cotizar ayer la variedad valduna en la 28 edición del Certamen de la Castaña y Productos de la Huerta que este fin de semana se celebra en Arriondas. Una cifra que prácticamente duplica a la del pasado año, cuando la cosecha fue mucho más abundante que la actual.

Los propietarios de los siete puestos dedicados a este fruto que ayer se instalaron en la carpa de la plaza de Venancio Pando de la capital parraguesa aludieron a la poca cantidad que este año se ha podido recoger para justificar la subida en los precios. «Donde antes recogías dos kilos ahora te haces con uno, si tienes suerte», lamentaba Charo Peón, de la localidad parraguesa de Huexes e hija de la conocida Hortensia González, veterana participante en el certamen acostumbrada a encadenar una victoria tras otra. A la escasez, indicó, se suman la voracidad de la fauna salvaje, pero también de «la de dos piernas».

Esta saga familiar dedicada a las castañas puso ayer a la venta cerca de trescientos kilos de diferentes variedades, siendo la valduna, la 'pata negra' de este fruto, la más codiciada. «El año pasado la teníamos a seis euros el kilo, pero esta vez tuvimos que ponerla a diez, pues realmente hay muy poca», explicó Peón. La castaña normal se vende en su puesto a seis euros, la de tamaño grande, y cuatro la pequeña. Un incremento que, reconocía la cosechera, se está notando en las ventas. «La gente nos dice que la encuentra un poco cara, pero no nos queda otra». Eso sí, aseveró, «el poco producto que conseguimos es muy bueno».

Algo que corroboró la canguesa María Luisa Alonso, llegada desde la localidad de Busto Vela con unos 170 kilos de castaña. «Este año está siendo muy malo en cuanto a cosecha, pues la meteorología no ayudó demasiado. Digamos que hizo de todo, pero a destiempo, y se está notando mucho», lamento, y como su colega parraguesa, recalcó la «excelente» calidad de las castañas obtenidas. En su puesto, como en el de las González, la valduna se vendía a diez euros el kilo y la normal, a seis, exactamente igual que en el de la naveta Cristina Corral.

Un poco más baratas se podían comprar en los estands de María Antonia Poladura (ocho euros la valduna, seis la normal) y de la maliaya Dolores Álvarez Costales, donde la valduna cotizaba a «seis o siete euros, en función del tamaño». Esta veterana cosechera lamentó cómo desde hace un tiempo «los árboles están como secando. No echan producto», aseveró. Lo mismo señaló la canguesa Patricia Aranda, quien acudió al certamen con doscientos kilos de castaña normal, la mitad de los que llevó el año pasado. «No es que veas los erizos podres o en mal estado, es que, directamente, apenas hay», explicó, e indicó que, aunque el precio haya subido, «también ahora cuesta mucho más trabajo recoger una cantidad decente. El año pasado en apenas dos horas conseguías veinte o treinta kilos, ahora ni te acercas», aseveró.

Unidad y compromiso

Aunque el día grande del certamen será el de hoy, durante la jornada de ayer hubo tiempo para la emoción, además de para las ventas. Al mediodía fueron entregados los premios del séptimo Concurso de Enrame de Fuentes, del que resultó vencedora la Asociación Cultural y de Festejos San Antonio de El Picu, cuyos vecinos engalanaron las fuentes de la localidad aludiendo a las actividades más tradicionales del campo. La presidenta de la entidad, Yolanda Sierra, manifestó su «orgullo» al recibir el galardón y destacó cómo sus paisanos, «personas increíbles, hacen todo lo posible para que El Picu se haga notar, sentir y oír» y prometió seguir trabajando «juntos y unidos, pues lo que hace grande a un pueblo es la armonía». En segundo lugar quedó la localidad de Fuentes y en tercero, la residencia de ancianos de Arriondas.

El momento álgido llegó con la entrega del premio al Pueblo Ejemplar de Parres, que en esta ocasión recayó, en Llames. El jurado, que se decantó por unanimidad por esta localidad de apenas 165 habitantes, destacó la «intensidad y entusiasmo» con que sus vecinos sienten la vida social, así como su lucha por mantener las tradiciones y el patrimonio, tanto religioso como civil, del pueblo.

Una labor que se lleva a cabo, destacó el presidente de la Sociedad de Festejos y Cultural Los Ramos, Ignacio Cibrián, mediante «unión vecinal y compromiso». Destacó también el fuerte movimiento asociativo del pueblo e hizo hincapié en la importancia del sector primario, durante años el auténtico motor de la zona. «Los campesinos son los verdaderos cuidadores del paisaje que hoy tenemos», aseveró, y lamentó que se esté perdiendo la actividad.

Finalmente, tomaron la palabra el alcalde parragués, Emilio García Longo (PSOE), y el consejero de Presidencia del Principado, Guillermo Martínez. Ambos valoraron la importancia que tiene el trabajo que las gentes del campo llevan a cabo para mantener viva la zona rural de Asturias, personificado en esta ocasión en los vecinos de Llames de Parres. «Debemos invertir en las personas, pues son las que de verdad dan valor al territorio», manifestó Martínez.