El estudio para evitar riadas en Arriondas tendrá en cuenta la «demanda social»

Vista aérea de Arriondas con sus calles anegadas el 16 de junio de 2010. /  E. C.
Vista aérea de Arriondas con sus calles anegadas el 16 de junio de 2010. / E. C.

Ocho años después de las inundaciones, la «prioridad» del proyecto depende de un análisis adjudicado este abril y que incluye otros 60 casos

GLORIA POMARADA ARRIONDAS.

El 16 de junio de 2010 un nuevo temporal, el segundo en apenas una semana, irrumpía en una Asturias en la que ya no cabía más agua. Después de días de incesantes lluvias, la confluencia de los ríos Sella y Piloña llegaba al máximo de su capacidad y, a las nueve y media de la mañana, el caudal rebasaba las riberas penetrando en las calles de Arriondas. Por el flanco norte de la villa, la situación se repetía en el río Chico, anegando el Tocoti, un barrio entre dos aguas que aquella mañana de junio se convirtió en una prolongación del Sella y su afluente.

Hoy se cumplen ocho años de aquel desastre natural en otro junio de intensas lluvias, que aún consiguen inquietar a los vecinos de la villa. Desde la gran avenida, pocos han sido los avances en el proyecto de protección frente a las riadas, que depende ahora de un estudio que analiza la viabilidad y prioridad de cerca de sesenta obras de toda España. La formalización del contrato de ese estudio, adjudicado en abril por 2,9 millones de euros, llegaba este mismo martes con su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El documento, a elaborar en un plazo de dos años con posibilidad de prórroga de otros dos, contempla las obras incluidas en los Planes de gestión del riesgo de inundación (PGRI) de todo el país. El correspondiente a la demarcación cantábrica occidental incluye nueve actuaciones «a iniciar» hasta 2021 en Asturias y Cantabria. Una de ellas son las «medidas estructurales de protección contra inundaciones en Arriondas».

Para determinar la prioridad del proyecto parragués frente a esas sesenta obras, la empresa adjudicataria, Inclam S. A., se centrará en tres líneas de trabajo: el coste-beneficio, la hidromorfología y viabilidad; el análisis de priorización y las estrategias de financiación; y la preparación de las memorias técnicas y ambientales.

Esos ejes se concretan en la recopilación de información o cartografía ya existente, elaborar modelos hidrológicos, estimar los daños en hipotéticos escenarios o determinar los efectos de las obras en materia ambiental y la complejidad de su tramitación. Lejos de los criterios técnicos, uno de los epígrafes del pliego se centra en el aspecto «social» y determina que la adjudicataria debe analizar la «demanda social de la actuación» sirviéndose de una «recopilación de información sobre notas de prensa, artículos y alegaciones en los procesos de consulta pública». A continuación, los consultores «mantendrán entrevistas telefónicas» con las «administraciones públicas y agentes sociales» implicados para «recabar la demanda y viabilidad social de la propuesta».

Una vez concluido el análisis global, llegará el momento de las decisiones. El director de los trabajos elegirá diez actuaciones «viables» y elaborará una memoria técnica para iniciar la tramitación ambiental. Cinco proyectos serán seleccionados para realizar el estudio de impacto ambiental.

Daños millonarios

La capital parraguesa fue en 2010 la 'zona cero' de unas inundaciones que afectaron a toda la región y que en la villa dejaron imágenes insólitas, como la evacuación en lanchas de más de setenta pacientes del Hospital Grande Covián, locales comerciales y plantas bajas con un metro de agua o cristaleras reventadas por la fuerza del agua en la zona de infantil del colegio. Los daños en Arriondas obligaron a movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME), afanada durante las primeras horas en achicar el agua del centro hospitalario y, en las siguientes jornadas, en adecuar los bajos de la zona. En los días sucesivos al desastre natural comenzaron a llegar visitas de representantes políticos y, con ellos, los compromisos de medidas e inversiones. Solo en la comarca, las grandes avenidas supusieron al Principado 4,77 millones de euros en concepto de daños.

Años a la espera

La primera actuación para evitar nuevas catástrofes llegó el mismo verano de 2010, cuando la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) dragó los ríos Sella y Piloña a su paso por la capital parraguesa. Entonces se retiraron 37.500 metros cúbicos de sedimentos de ambos cauces. Dos años después, la Confederación repitió la maniobra con el fin de reducir el riesgo de avenidas mientras se decidía una solución definitiva al problema. Las primeras propuestas sobre papel llegaban en 2013, cuando el organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente expuso un proyecto en el que planteaba sustituir puentes, aumentar muros en varios puntos, incrementar la sección de las cuencas, mejorar la capacidad de desagüe mediante la ampliación de las defensas y construir nuevas secciones de encauzamiento. En 2016, la Confederación situaba en 15,4 millones de euros la inversión necesaria para el proyecto contra las riadas.

A partir de entonces, las fechas sobre la posible ejecución se sucedieron, habitualmente con el año 2017 como referencia para el inicio de las obras. Lejos de materializarse esa previsión de CHC, el avance registrado el pasado año fue la licitación del estudio de coste beneficio y priorización de las obras incluidas en los Planes de gestión del riesgo de inundación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos