Los extrabajadores del matadero piden apoyo municipal para su reapertura

Manuel Díaz y Alberto Díaz a las puertas del matadero comarcal de Margolles, cerrado desde el mes de noviembre. /  NEL ACEBAL
Manuel Díaz y Alberto Díaz a las puertas del matadero comarcal de Margolles, cerrado desde el mes de noviembre. / NEL ACEBAL

Su intención es asumir la gestión mediante una cooperativa, pero antes la Mancomunidad «debe ponerlo a funcionar», dicen los promotores

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Han pasado diez meses desde su cierre y los candados siguen sobre las puertas del matadero comarcal de Margolles, sin que los extrabajadores hayan encontrado una respuesta a su petición de gestionar las instalaciones a través de una cooperativa. Así lo denuncia la plantilla del macelo, en paro desde que el pasado noviembre Guardia Civil y Policía Local de Cangas de Onís, en cumplimiento de un auto del Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 6 de Oviedo, procediesen a desalojar de las instalaciones al gerente de la empresa encargada de la explotación, Mafrimargo-5 S.L.

Ya en diciembre, los extrabajadores no ligados a la compañía concesionaria reclamaron a la Mancomunidad del Oriente una reunión para abordar las opciones de autogestión. Sin embargo, lamentan, en este tiempo no se han producido avances a pesar de los encuentros mantenidos con ayuntamientos como el de Cangas de Onís. «Necesitamos una solución», indican Manuel y Alberto Díaz, dos de los cuatros integrantes de la plantilla del macelo que están dispuestos a asumir la gestión. Pero su voluntad, recuerdan, debe ir acompañada de «apoyo de los ayuntamientos y del Principado». El matadero comarcal es propiedad de la Mancomunidad del Oriente y fue construido con fondos del Gobierno autonómico. «Son ellos quienes tienen que ponerlo a funcionar», señalan.

A las administraciones responsabilizan también de parte de los «problemas» del matadero. «Aquel día no lo tenían que haber cerrado. Por una persona no se puede echar todo abajo y dejar al Oriente sin matadero», lamentan sobre la gestión del anterior responsable y la consiguiente decisión de los ayuntamientos. El contrato de gestión, explicaron en el momento del cierre desde la Mancomunidad, había finalizado el 14 de diciembre de 2014 y «por incumplimiento del plazo estipulado» procedieron a resolverlo. Ya en 2015, el ente supramunicipal había tratado de desalojar a la empresa del macelo, sin éxito por la negativa del gerente.

El macelo se clausuró hace diez meses y desde entonces reclaman «soluciones»«Tenía muchos clientes, con nosotros iba a tirar para adelante seguro», confían los empleados

Las consecuencias de la clausura van más allá de su situación de desempleo, indican los exempleados, pues la instalación atendía a clientes «desde Unquera hasta Nava», que ahora deben trasladarse a las instalaciones del centro de la región. «El transporte a Mieres puede llegar a los 120 euros», apuntan sobre el sobrecoste que asumen los usuarios.

«Lo tapa el matorral»

El volumen de trabajo registrado antes del cierre hace a los cuatro promotores de la iniciativa ser optimistas respecto al funcionamiento del negocio. «No hay competencia en muchos kilómetros a la redonda y venían muchos particulares, cogiéndolo nosotros iba a tirar para adelante seguro», explican.

La necesidad de contar con un macelo en la comarca, continúan, se pone de relieve en momentos como la matanza, que este año los vecinos y ganaderos del Oriente vuelven a afrontar sin una instalación autorizada en la zona. «No se puede matar en casa», recuerdan Alberto y Manuel Díaz.

Respecto a la inversión necesaria para retomar la actividad, los exempleados estiman que «no se necesitarían muchas obras». Además, indican que «un mes antes de cerrar había pasado la inspección». No obstante, en este tiempo la maleza ha ido rodeando al inmueble, lo que confiere al recinto una estampa de «abandono». «Si no se hace nada en unos años lo tapa el matorral», lamentan.

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