Fallece un octogenario en Llanes al caer desde un acantilado

Los equipos de rescate no pudieron hacer nada por salvar la vida del pescador. / E. C.

El hombre, un madrileño de 81 años con segunda residencia en Poo, se encontraba pescando cuando se precipitó a la playa de San Martín

G. POMARADA LLANES.

La muerte de un octogenario en Llanes empañó ayer una jornada de lleno total en el Oriente. El suceso se registró a primera hora de la tarde, cuando el hombre se encontraba en las inmediaciones de la playa de San Martín, entre las localidades de Poo y Celorio. Las primeras hipótesis apuntan a que el hombre estaba pescando en una zona de acantilado, desde la cual se precipitó de forma fortuita.

Fue la llamada de una persona que se encontraba en el entorno de San Martín la que alertó, a las 15.37 horas, de que un cuerpo estaba flotando en el agua, en la margen derecha de la playa. De inmediato se trasladaron hasta el lugar del siniestro tres efectivos de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), con base en el parque llanisco, así como el Grupo de Rescate de Bomberos, a bordo del helicóptero medicalizado. Una vez en la zona, los efectivos procedieron a recuperar el cadáver del hombre izándolo hasta la aeronave mediante una operación de grúa.

Tras obtener la pertinente autorización fue trasladado hasta el tanatorio de Llanes y, a continuación, los restos mortales del hombre fueron llevados al instituto de medicina legal para realizársele la autopsia. En el operativo desplegado en la playa de San Martín participaron también la Guardia Civil y agentes de la Policía Local de Llanes.

El fallecido, J. M. C., de 81 años, era vecino de Madrid pero disponía de segunda residencia en la localidad de Poo, cerca de la playa. En el pueblo llanisco era conocido por su afición a la pesca, que practicaba tanto en solitario como en compañía de locales. Fuentes vecinales señalaron asimismo que J. M. C. llevaba más de dos décadas veraneando en el pueblo y que hace apenas cinco años había adquirido una vivienda en el barrio de Higos, en la carretera que baja a la playa de Poo. «Siempre venía con la familia, tenía hijos y nietos», lamentaban la pasada tarde.