Las familias católicas piden ayudas y más conciliación para mejorar la natalidad

Los pequeños, durante la ofrenda a la Virgen de Covadonga, en la Santa Cueva. / FOTOS: XUAN CUETO
Los pequeños, durante la ofrenda a la Virgen de Covadonga, en la Santa Cueva. / FOTOS: XUAN CUETO

Más de trescientos padres e hijos participaron en la sexta marcha a Covadonga, organizada por el Arzobispado de Oviedo

LUCÍA RAMOS COVADONGA.

«Venimos a manifestar y celebrar la belleza de la familia, imprescindible en la construcción de la sociedad». Con estas palabras se expresaba el delegado diocesano de Familia y Vida del Arzobispado de Oviedo, José Luis Pascual, momentos antes de que diese comienzo la marcha hacia Covadonga en la que participaron más de trescientos padres e hijos llegados desde diferentes puntos de Asturias. Con una sonrisa en la cara y un gran globo rojo en forma de corazón sujeto a la muñeca, los niños iniciaron del camino desde el aparcamiento de Muñigu, seguidos por sus progenitores. A su llegada al Santuario, los primeros fueron bendecidos por el abad, Adolfo Mariño, en la Santa Cueva, y acto seguido todos juntos hicieron una ofrenda floral a la Santina antes de disfrutar de varios talleres. La jornada se completó con un espectáculo de magia y la celebración de la eucaristía en la basílica.

En un día «festivo» dedicado a la familia, los padres y madres congregados en Covadonga quisieron aprovechar para reclamar más ayudas y medidas conciliadoras que sirvan para mejorar la natalidad en la región y revertir los pésimos datos hechos públicos por el Instituto de Política Familiar, advirtiendo que «Asturias tiende hacia el suicidio demográfico». En términos similares se expresó Pascual, quien lamentó que «se está cumpliendo aquello que dijo Juan Pablo II de que vamos hacia una 'cultura de la muerte'».

En su informe, el instituto sitúa a la asturiana como una de las comunidades en las que menos ayudas directas hay para las familias, algo que ayer confirmaban los asistentes a la marcha, organizada por la Delegación Episcopal de Familia y Vida del Arzobispado de Oviedo por sexto año consecutivo. «El apoyo por parte de la administración brilla por su ausencia y es que parece que, como trabajo, ya no necesito nada, pero no es así», lamentaba Silvia Blanco, de la parroquia de San Lorenzo, en Gijón.

Algo similar a lo que apuntaban David Arias y María Fernández, catequistas en los Santos Apóstoles de Oviedo y padres de cuatro niños. «Cuando vas a la guardería te miran la renta, pero no tienen en cuenta el número de hijos y no es lo mismo un sueldo para alguien que tiene uno que para quien tiene cuatro o cinco», señalaron. En este sentido, apuntaron a cómo «hay mucha gente que se echa atrás a la hora de formar una familia debido a las barreras económicas y las ayudas directas podrían animarles a dar el paso». «No hay que verlo como un gasto, sino como una inversión de futuro que garantice la pervivencia de nuestra sociedad», agregaron.

«Todo lo que favorezca el aumento de la natalidad es necesario, pues no podemos olvidar que se trata de nuestro futuro», recalcó, por su parte, Esther Uriol, de la parroquia ovetense de San Francisco de Asís. Y apuntó a dos ámbitos «clave», como son «educación y sanidad, donde por ejemplo te recomiendan poner determinadas vacunas que no están cubiertas por la Seguridad Social».

También desde Oviedo, de la parroquia del Corazón de María, llegaron Javier de la Cos y Julia Fernández, quienes participaban por primera vez junto a sus hijas en una actividad que les pareció «estupenda». «Es maravilloso poder pasar un día en familia, realizando actividades y en un lugar tan especial», aseveraron. Reconocieron que «no hay ayudas de ningún tipo» y, si bien aseveraron no tener la concepción de estar «desamparados» por el Principado, sí apuntaron a que una mejora en este sentido, como más plazas de guardería, «podría animar los nacimientos». Eso sí, recalcaron, «tener hijos es tu proyecto, no el de ninguna administración. Es un acto de entrega», apostillaron.

Otro aspecto que las familias consideran «vital» a la hora de revertir los malos datos demográficos es la conciliación, un aspecto en el que, apuntaban ayer muchos de los presentes en Covadonga, «estamos a años luz de otros lugares». «A veces no puedes ni pedir el día para ir al médico», lamentó Silvia Blanco. Y José Martínez, de Oviedo y padre de cinco niños, le daba la razón. «Mi mujer, Lali Giménez, solo puede trabajar mientras están en el cole y a mí, que tengo jornada completa, me encantaría tener más tiempo para disfrutar de ellos y repartirnos mejor las tareas», apuntó. Lo ideal, agregó, sería que «de alguna forma se ayudase a las empresas para que los trabajadores podamos salir un poco antes sin perder salario». Esther Uriol, por su parte, reconoció que en su caso tiene «suerte» de tener un horario flexible. «Sin embargo, esto no es lo común y favorecer la conciliación es muy importante para que las mujeres no tengamos que elegir entre trabajar o tener hijos».