La feria de Ribadesella va a por los cien años

El concurso riosellano reunió a 48 ganaderías junto a la playa de Santa Marina. / FOTOS: G. POMARADA
El concurso riosellano reunió a 48 ganaderías junto a la playa de Santa Marina. / FOTOS: G. POMARADA

El certamen ganadero de la playa alcanza su 96 edición con 260 reses y el relevo garantizado | El llanisco Jorge Alonso se hizo con todos los premios de la raza de asturiana de la montaña en un concurso marcado por la calidad

GLORIA POMARADA RIBADESELLA.

Entre las montañas y el Cantábrico, el Concurso Exposición de Ganado Selecto Playa de Ribadesella alcanzó ayer su 96 edición con 260 reses de raza frisona, asturiana de los valles y de la montaña pertenecientes a 48 ganaderías. Las cabezas de ganado, valoró el jurado, fueron de una calidad «impresionante», lo que complicó la elección. El gran vencedor de la cita fue Jorge Alonso, de la localidad llanisca de Nueva, que se impuso en las tres categorías de la raza asturiana de la montaña. En asturiana de los valles, aptitud normal, venció el macho 'Messi', del gozoniego Pablo Vega. La mejor hembra fue 'Piquera', del ganadero de Oviedo Abel Fernández; y en mejor lote se impuso Elías Prado, de Llanera. Entre las reses locales, la ganadora fue la vaca 'Rita', de Miguel Ángel Cambiella, de Abéu. Por su parte, la aptitud culona dejó como vencedores al toro 'More', de Avelino Coto, de Llanera; a la vaca 'Navarra', de Abel Fernández; y a 'Mariela', de Álvaro Sánchez, de Collera, en la modalidad de locales. El mejor lote fue el presentado por José García, de Corvera.

En raza frisona la vaca triunfadora fue 'Iris', de la Ganadería Alonso de Piñeres de Pría. El mejor lote y hembra riosellana fue para las reses de Gregorio Blanco, de la localidad de San Pedro.

La cita, una de las más antiguas de la comarca junto con la de Arriondas, demostró que existe cantera para alcanzar el siglo de vida. La veteranía de ganaderos con más de cinco décadas de experiencia se conjugó en el recinto aledaño al arenal de Santa Marina con las nuevas generaciones que llegan ya pidiendo paso. Dos de esas jóvenes promesas del sector son los colungueses Manuel y Carlos Vega Crespo, de 8 y 6 años, hijos de ganaderos y con vocación de continuar en un oficio que hoy ayuda a la familia con una explotación de 13 reses de asturiana de los valles. «Lo que más me gusta es sacar las vacas a pastar. De mayor quiero ser ganadero y veterinario», contó el mayor de los hermanos, habituales de los certámenes de toda Asturias y que, una vez finalizado el de Ribadesella, piensan ya en el de Pola de Siero. «Venimos todos los años, no se lo pierden por nada del mundo», apuntó su madre, Inés Crespo. Su andadura en la ganadería comenzó en 2007 y hoy es una firme defensora de «tirar para delante» en un sector como el primario, pues sin él «el resto funcionaria difícilmente».

Más de medio siglo lleva el llanisco José Antonio Alonso acudiendo a la cita y otros tantos cuidando de sus vacas frisonas. Es su sobrino Javier Cantero, de 32 años y vencedor en una de las categorías, quien ha seguido con el legado familiar al frente de la Ganadería Alonso, situada en Piñeres de Pría. Ayer acudieron a Ribadesella con once reses -tenían previsto presentar el doble pero el pinchazo a última hora del camión truncó sus planes- y reivindicaciones bajo el brazo. «En Asturias las administraciones se jactan de que ayudan a los jóvenes, pero no. Nosotros perdimos subvenciones porque el Ayuntamiento de Llanes no agiliza el papeleo», lamentó Cantero, que recordó la dificultad añadida que supone el precio de la leche: «Debería haber uno estándar y luego otros por encima en función de la calidad». Lo que tiene claro el profesional llanisco es que el problema del sector «no está en la profesionalidad», pues «la gente está cada vez más formada».

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