«La fiesta del Bollu es tradición, un bien inmaterial que nos define»

El pregonero Nacho González, en el centro, con autoridades y damas antes de pronunciar su discurso desde el Ayuntamiento. /  FOTOS: X. CUETO
El pregonero Nacho González, en el centro, con autoridades y damas antes de pronunciar su discurso desde el Ayuntamiento. / FOTOS: X. CUETO

Los festejos de La Peruyal comienzan con pregón de Nacho González y ofrenda floral en Arriondas en honor a los fundadores y a Dionisio de la Huerta

G. POMARADAARRIONDAS.

El son de las gaitas de la banda Sidrón anunciaba entrada la tarde que el de ayer era un día especial en Arriondas. Con el pasacalles por la capital parraguesa daba inicio el grueso de la fiesta del Bollu, declarada de interés turístico regional hace dos décadas y que este 2019 celebra su setenta aniversario. Tan relevante efeméride fue recordada ante el monumento en honor a los fundadores de la fiesta, en el barrio de La Peruyal. Una vez cumplida la tradición, la comitiva de 'peruyalos' puso rumbo al busto de Dionisio de la Huerta, padre del Descenso del Sella, para depositar una segunda ofrenda de flores. En una plaza Venancio Pando abarrotada, daba a continuación comienzo uno de los actos centrales de la fiesta, el pregón. El montañero e ingeniero agrícola parragués Nacho González fue el encargado de pronunciar el discurso, un alegato en defensa de las tradiciones. «La fiesta del Bollu es un bien inmaterial que nos define y representa», destacó el nieto del socio número 13, Toni, presidente de la entidad en los años sesenta. Para él y su abuela Lidia tuvo palabras de reconocimiento, pues el Bollu es también «familia, amor, amistad y nostalgia de aquellos que ya no están». «Esta fiesta la llevamos en la sangre y la transmitimos de generación en generación», recordó a los asistentes el ingeniero, criado en el propio barrio de La Peruyal.

Una vez finalizada la parte más solemne del día, parragueses y 'peruyalos' se entregaron a la fiesta popular, que en El Bollu adquiere el nombre de 'Gran Kermesse', término tomado del francés, que deriva a su vez del neerlandés medio y que designa desde siglos atrás a todos aquellos festejos al aire libre. La verbena estuvo amenizada por las orquestas Principal y Revelación, que mantuvieron en alto la folixa hasta bien entrada la madrugada.