La Fundación Ress propone crear una caldera central para El Cobayu

El bloque de viviendas de El Cobayu donde comenzaron las obras de rehabilitación. /  NEL ACEBAL
El bloque de viviendas de El Cobayu donde comenzaron las obras de rehabilitación. / NEL ACEBAL

La instalación ocuparía cien metros cuadrados en el Campu les Rolles y abastecería también a edificios públicos a base de combustibles naturales

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

El plan que las administraciones públicas están desarrollando en el riosellano barrio de El Cobayu para mejorar la eficiencia energética de sus 224 viviendas puede dar un salto cualitativo si se le incorpora el proyecto de regeneración urbana y rural diseñado por la Fundación Ressa. La propuesta se presentará este sábado, 22 de septiembre, en la Casa de Cultura de la villa. El encargado de hacerlo será su presidente, el ingeniero de caminos Ángel Catena Asúnsolo, tataranieto de un antiguo médico riosellano y miembro de la Asociación Cultural Amigos de Ribadesella, colectivo que organiza el acto.

El proyecto integral esbozado por la Fundación Ressa pretende unir la rehabilitación y regeneración del barrio con el ahorro energético y la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. El objetivo final, legar a las futuras generaciones riosellanas «una huella con el menor contenido en carbono posible, si puede ser cero mejor, de no contaminación», explicó Catena. Por ese motivo, esta fundación sin ánimo de lucro plantea trasladar a Ribadesella el proyecto que, desde hace siete años, viene desarrollando en barrios desfavorecidos del sur de Madrid.

El eje central del proyecto contempla la instalación de una caldera central en el Campu les Rolles de Ribadesella con la que cubrir las necesidades energéticas de los edificios públicos allí levantados -centro de salud, Casa del Mar, Hogar del Pensionista, acuartelamiento de la Guardia Civil, estación de autobuses, estación de bombeo y plaza de abastos- y de los doce bloques de viviendas que forman El Cobayu. «Una caldera que permitiría suministrar calefacción, aire acondicionado y agua caliente a todos esos inmuebles utilizando combustibles naturales extraídos de la limpieza de los montes comunales o del monte del Faro», explicó Ángel Catena.

El proyecto pretende unir la regeneración del barrio con el ahorro energéticoLa iniciativa se viene desarrollando desde hace siete años en barrios de Madrid

Esa caldera, que «ocuparía una superficie de unos cien metros cuadrados», se convertiría en el motor energético de El Cobayu, un barrio que en los últimos tiempos ha incorporado el servicio de ascensor en sus doce bloques dando debido cumplimiento a la Ley de Accesibilidad Universal de 2013. Este año también iniciaba en uno de sus bloques la primera fase de regeneración y renovación urbana dirigida a mejorar el aislamiento de sus fachadas, plan que en el futuro se extenderá al resto de edificios. A partir de ahí, habría que plantearse la instalación de la mencionada caldera central.

Catena cree que esta es «una oportunidad importante», porque también permitiría crear puestos de trabajo en sectores económicos muy castigados en los últimos años. Entre ellos, el forestal y el de la construcción. Propone que todas las actuaciones se realicen con las gentes del barrio, «previa formación», creando un empleo enfocado hacia los colectivos más sensibles, en especial las personas mayores de 45 años. «De este modo, el proyecto mejorará la calidad de vida de sus gentes, porque no solo encontrarán trabajo, sino que además conseguirán un importante ahorro en su factura energética y se quedarán con unas casas mucho más bonitas con el consiguiente valor añadido para las mismas», explicó.

Ángel Catena cree que el mismo plan que se está desarrollando en El Cobayu debería ampliarse en el futuro a los otros tres barrios de interés social de Ribadesella. El de La Cuesta, donde residen 48 familias y presenta un gran problema de accesibilidad por su emplazamiento en una ladera de notable pendiente; El Tocote, situado a pie de ría y con un total de 38 viviendas, y El Pochacu, donde habitan 20 familias. Entre los tres no alcanzan ni la mitad de las familias que residen en El Cobayu.

 

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