La gran acumulación de agua complica el ataque a la Torca del Cerro en Cabrales

Los espeleólogos se preparan para acometer un nuevo ataque a la sima cabraliega. /  FOTOS: CARLOS FLORES
Los espeleólogos se preparan para acometer un nuevo ataque a la sima cabraliega. / FOTOS: CARLOS FLORES

Un segundo grupo de espeleólogos se acaba de adentrar en la sima más profunda de España para batir el récord nacional de menos 1.500 metros que ya alcanzaron en 2017

LUCÍA RAMOS CARREÑA.

Las noticias desde el interior de la sima más profunda de España y una de las tres más difíciles de conquistar del mundo no son nada halagüeñas. Como ya se temían los componentes del proyecto '17 Picos 17 Simas', las intensas precipitaciones de los pasados meses sobre los Picos de Europa han hecho mella y la Torca del Cerro del Cuevón guarda en su interior elevados niveles de agua.

Unas acumulaciones que no solo hacen menos apacible, si cabe, la estancia en esta profunda herida en el macizo rocoso, también complican, y mucho, la consecución del reto que el bombero y espeleólogo Carlos Flores y sus compañeros se han propuesto: batir el récord nacional de descenso, establecido en 1.500 metros de profundidad y que ya alcanzaron el 31 de octubre de 2017. Entonces, los aventureros lograron tocar fondo al alcanzar, como solo hiciese una vez antes una expedición franco-española, el río Marbregalo. No obstante, saben que, si continúan por el curso del agua horizontalmente durante cerca de un kilómetro existe un pozo que les permitiría bajar hasta los 1.589 metros.

Flores y otros tres componentes de la expedición -Bernat, Almela y David- llegaban en la tarde del domingo al refugio de montaña de Jou de los Cabrones, en Cabrales, y ayer por la mañana iniciaban el ascenso hasta la angosta entrada de la Torca del Cerro del Cuevón. Por la misma salían otros dos miembros del primer grupo que había entrado ya el sábado, Enrique y Pepe. Lo hacían exhaustos y empapados, confirmando los malos presagios de los espeleólogos, que llevan tres años y más de veinte 'ataques' a esta sima.

Si no consiguen tocar fondo aprovecharán para investigar nuevas cavidades desconocidas

«Está la cavidad con mucha agua. Veremos cómo se nos da a nosotros», indicaba Carlos Flores a EL COMERCIO minutos antes de perderse en el interior de la montaña. Ahora, él y sus compañeros tratarán de llevar a buen fin sus planes iniciales, aprovechando por el camino para colocar los sensores del Instituto Geológico y Minero de España en cuyo proyecto 'Sismosima' participan. Si finalmente el agua les impide llegar al fondo, tienen previsto investigar alguna de las incógnitas -ventanas sin explorar- que se encontraron durante sus incursiones y que, sospechan, pueden llevar a galerías aún más profundas que a la que hasta ahora se han dedicado. Los espeleólogos esperan regresar a la superficie mañana o el jueves, como tarde.

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