Un «hito» de la espeleología en los Picos de Europa

Científicos y bomberos concluyen la investigación en la torca del Cerro del Cuevón, la más profunda de España | La monitorización de la sima cabraliega ha permitido comparar su modelo con el de otras cavidades del país para prevenir terremotos

El bombero Carlos Flores a su salida de la sima el jueves. /fotos: 17 picos 17 simas
El bombero Carlos Flores a su salida de la sima el jueves. / fotos: 17 picos 17 simas
GLORIA POMARADAARENAS.

La sima más profunda de España y la séptima de todo el mundo sigue guardando sus secretos. La expedición emprendida esta semana por el grupo '17 Picos 17 Simas' a la torca del Cerro del Cuevón, en territorio cabraliego del macizo central de los Picos de Europa, salía el jueves a superficie con la satisfacción de haber alcanzado los -1.500 metros de profundidad y retirado parte del material de campañas previas, pero con el «sabor amargo» de la 'incógnita' situada a -1.300 metros, que resultó no tener «tirón». «Nos metimos por una pequeña ventana, a los tres metros era ya un meandro estrecho y a los cinco era impracticable», explica el bombero y espeleólogo Carlos Flores. «Encontrar continuidad hubiera sido la guinda al pastel», asevera. A pesar de esa decepción, tanto él como el resto de participantes -Bernat Escrivá, Joaquín Almela, Enrique Bañón, Pepe Povedano, Ángel Barrio, David Aragón y Tomas Forejt- consideran que «este ataque ha sido el mejor en los cinco años que llevamos con la cavidad en temporización, en esfuerzos sin límites y con un alto compromiso por todos».

A la sima cabraliega accedieron el lunes, tras horas de caminata por Picos, partiendo de Bulnes y subiendo por la canal de Amuesa hasta el refugio de Cabrones, con el material a cuestas. A lo largo de cuatro jornadas, el grupo, con un perfil «científico y deportivo», consiguió salvar con seguridad los desafíos de una «cavidad de condiciones extremas». «El lunes bajamos del tirón Bernat y yo a -1.200; Ángel, David y Almela a -750; y Enrique y Tomas a -550. El martes de nuevo Bernat y yo bajamos a -1.500 y subimos quitando cuerdas y anclajes hasta -1.200, donde bajaron David, Ángel y Almela», relata Flores.

Torca del Cerro del Cuevón, en los Picos.
Torca del Cerro del Cuevón, en los Picos.

Entre las dificultades de la torca se encuentra desde la temperatura, de una media de tres grados, a la humedad y la presencia de agua, «mayor de la que esperábamos». «Si te mojas es más complicado el desarrollo», explica. No obstante, el auténtico «punto crítico» se encuentra a -1.200 metros, en el conocido como paso Olvidar. «Pasarlo te deja exhausto», apunta Flores, uno de los tres espeleólogos que han conseguido superarlo. Por debajo de esa cota se abren más de trescientos metros, hasta alcanzar una profundidad que sigue fijada en -1.589. «Creemos que puede tener algo más, hasta los -1.700 aproximadamente».

El fin del ataque de esta semana pasaba tanto por la exploración como por la adecuación de la sima, equipada de incursiones previas. «Fueron jornadas de doce a catorce horas moviendo material con frío», relata Flores, que considera que el esfuerzo ha valido la pena. «Queda material todavía por sacar para dejarla limpia, pero hemos dado un paso de gigante en este ataque. Es un hito en la espeleología nacional», afirma. A pesar de que en agosto regresará un segundo grupo a retirar más cuerdas y anclajes, con este ataque el proyecto da por cumplida su misión en Picos. «Han sido cinco años de mucho esfuerzo, cerramos un ciclo», apunta el bombero, que ha descendido por la torca en catorce ocasiones. El futuro les llevará ahora a explorar diecisiete cavidades por Europa, comenzando por Austria y Portugal.

Logro «único en el mundo»

El origen del proyecto y el motor de las sucesivas expediciones a la torca del Cerro del Cuevón hunde sus raíces en la ciencia. La investigación arrancó en 2015 dentro del proyecto Sismosima, concluido en 2018 y denominado ahora Trigeo, con previsión de prolongarse hasta 2021. En él participan tanto el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) como la Universidad Complutense de Madrid y la Politécnica. «Hay mucha gente involucrada, espeleólogos y bomberos que vienen de forma altruista», destaca el coordinador de la investigación, Raúl Pérez López. Él mismo bajó en campañas previas a la sima, si bien esta semana no ha podido formar parte del grupo al encontrarse en Dublín presentando parte de los resultados del estudio.

Porteo de los materiales hacia la torca cabraliega..
Porteo de los materiales hacia la torca cabraliega..

Los objetivos del proyecto científico son amplios, si bien la meta final es «ver cómo respiran» las distintas cavidades existentes en la península. «Se trata de comparar las cuevas del sur con las del norte, apenas afectadas por terremotos», explica Pérez. Para ello, en la torca de Picos se han introducido en los últimos años una serie de sensores que permiten monitorizar desde las variaciones de temperatura a las dinámicas. En el análisis se incluye además la presencia de gases. «Se utilizan para buscar la relación de ocurrencia, metano y CO2 principalmente y secundariamente radón», explica Pérez.

Por el momento, los resultados revelan que «en España hay tres dinámicas de cueva, el modelo del norte no tiene nada que ver con el del sur», con valores dispares en metano o CO2. En el centro de la península, continúa, las cavidades estudiadas «se están quedando sin oxígeno, cosa que en el norte no pasa por el agua y la ventilación». Toda esa «ingente cantidad de datos» será procesada en los próximos años con el fin de establecer sistemas de prevención de movimientos sísmicos. «Terremotos como el de Lorca se van a repetir y hay que estar preparados. Si podemos vigilar las fallas que los disparan y establecer las épocas de mayor actividad, emergencias y protección civil podrán estar en prealerta», destaca el investigador.

Una de las trabas para alcanzar esa meta es la falta de recursos. «Necesitamos gente, no solo estudiantes de último curso, porque este va a ser un trabajo incluso de generaciones futuras», indica Pérez, que lamenta el flaco favor que le hace a la ciencia que «el país esté paralizado» desde las elecciones. El tesón de los voluntarios que se adentran en las cavidades de todo el país para colocar los equipos ha suplido esas carencias: «La unión entre científicos y bomberos ha permitido alcanzar algo nunca conseguido en el mundo», afirma.