Una hoguera que se sube a las paredes

Los mozos tuvieron que medir al milímetro el traslado de la hoguera de 33 metros por las serpenteantes calles del pueblo llanisco de Villahormes. /  FOTOS: NEL ACEBAL
Los mozos tuvieron que medir al milímetro el traslado de la hoguera de 33 metros por las serpenteantes calles del pueblo llanisco de Villahormes. / FOTOS: NEL ACEBAL

Los vecinos de Villahormes plantan un eucalipto de 33 metros tras un traslado medido al milímetro por las calles del pueblo

GUILLERMO FERNÁNDEZLLANES.

La localidad llanisca de Villahormes iniciaba ayer los festejos en honor a San Antonio con la plantación de una hoguera de 33 metros y el reparto de más de 300 bollos preñaos y botellas de vino a los socios de la fiesta. No resultó fácil trasladar el eucalipto por las serpenteantes calles del pueblo pero los mozos demostraron fuerza y pericia. Superadas las siete de la tarde, en los alrededores de la capilla del santo se percibía una importante concentración humana. Más de cien plantadores y decenas de lugareños, turistas y curiosos, estaban dispuestos a arrimar el hombro. La hoguera había sido cortada horas antes en el cercano bosque de La Payota.

La comitiva se puso en marcha encabezada por el presidente de la comisión, Pepe Valle, y a su estela aparecía el grupo de gaitas Principado del que formaban parte Manolín Vela y los hermanos Vicente y Gregorio Trespalacios. Por detrás asomaba el entusiasta Rafael Tarro Blanco 'Fali', ramaleando de un burro de capa blanca, de nombre 'Perico', que en sus dos cuévanos transportaba un par de cántaras de vino con capacidad de 32 litros. Y medio centenar de mozas vestidas de aldeana llanisca tañían las panderetas al ritmo que les marcaba un tambor en manos de Gema Regueiro.

Dejar atrás dos curvas en los caminos de la parte alta del pueblo exigió destreza, porque los mozos se vieron obligados a superar varios muros de las fincas que iban encontrando a su paso. En una de esas revueltas, la incondicional Mercedes González 'Tete', convaleciente de una reciente dolencia, aguardaba el paso del eucalipto para saludar a los romeros, entre los que se encontraba el joven Andrés Amieva Corrales, llegado desde Amsterdam expresamente para la ocasión.

La hoguera llegó al prau de la fiesta encabezada por Raúl Alonso y al finalizar la plantación comenzaba el reparto del bollu, hasta el punto de convertir el lugar en un improvisado restaurante al aire libre. Hoy se celebra el día grande con misa, cantada por el coro Manín, procesión y sesión vermú.