«Ya es hora de decir adiós a aquello que quedó bien hecho»

Vicente Cueva Díaz, quien ofrece esta tarde un concierto en Covadonga, tocando su violín. / E. C.
Vicente Cueva Díaz, quien ofrece esta tarde un concierto en Covadonga, tocando su violín. / E. C.

El violinista gijonés toca esta tarde en Covadonga, junto al organista Fernando Álvarez en la que, advierte, podría ser su última actuación

LAURA ARAUJO GIJÓN.

Vicente Cueva Díaz (Gijón, 1943) siempre tuvo clara su vocación. Nacido en una familia de músicos, Cueva ha dedicado su vida a tocar el violín, cantar, dirigir y dar clase. También ha compuesto un sinfín de obras. Algunas de ellas, dedicadas a Jovellanos. Hoy, a las cinco de la tarde, actúa en el Santuario de Covadonga junto al organista Fernando Álvarez.

-¿Cómo será el concierto?

-Son diez obras, seis para violín y órgano y cuatro para órgano solo. Habrá obras de varios compositores, entre ellas dos mías para violín. Una de las piezas se llama 'Epílogo' y la otra es una canción de cuna, 'añada' en asturiano. Las compuse hace tres o cuatro años. Además tocaré un violín hecho por mí. Estudié lutería en Madrid. Este lo empecé hace veintitantos años y lo acabé hace quince días en Gijón. Está sonando muy bien. Se puede decir que hoy nace una criatura nueva.

-¿La música le viene de familia?

-Mis padres eran partícipes del Orfeón Gijonés. A los nueve años le dije a mi padre que quería estudiar violín y al día siguiente tenía uno sobre la mesita. La música lo significa todo. Además, soy pianista y he estudiado la carrera de canto en el Conservatorio de Madrid. Después, me quedé con el violín.

-¿En qué momento empezó su faceta de compositor?

-Empiezas a hacer felicitaciones de Navidad y en vez de escribir un 'crismas' escribes una melodía en verso. Hasta que decidí que fuera algo más serio, a partir de los treinta y pico.

-¿Cómo la definiría?

-Lo más fuerte empieza a partir de la jubilación o un poco antes. Llevo unos veinte años con una gran producción, acercándose a las doscientas publicaciones. Muchos de mis poemas están escritos musicalmente, los adapto. Creo que soy el único que ha escrito poemas de Jovellanos.

-¿Hay alguna obra de la que se sienta especialmente orgulloso?

-Aparte de las piezas dedicadas a Jovellanos, estoy muy satisfecho de mi obra '25 caprichos para violín solo'. Después de Paganini, nadie ha escrito algo así. Son piezas totalmente diferenciadas unas de otras, escritas para estudiantes de violín de grado superior. Cada una de las obras tiene una dificultad diferente.

-¿Su vínculo con la Orquesta de Radio Televisión Española?

-Soy fundador de la Orquesta en 1965, primer violín desde entonces hasta el 2003. Recorrí todo el mundo con ello y di 2.274 conciertos, solo con la orquesta, entre conciertos sinfónicos y representaciones operísticas. He tocado bajo las batutas de los más importantes directores de la época.

-¿Enseñar es igual de satisfactorio que aprender?

-He dado clases particulares a alumnos de todo el mundo desde Brasil hasta Alemania, así como a mis propios hijos. El aprendizaje siempre es tremendo, aunque en el caso del violín... ¡pobres vecinos! La enseñanza siempre es muy satisfactoria y los alumnos siempre te recuerdan.

-La carrera de músico implicará sacrificios, ¿cuáles?

-Mil por cien. Yo no puedo pasar un día sin tocar el violín. Si pasas una semana sin tocar el instrumento, tienes que estar un mes para recuperar el hábito. Normalmente estudio tres horas todos los días, a mis setenta y cinco años, incluso domingos y días de guardar.

-¿Sigue componiendo?

-En estos momentos no, aunque tengo cosas en mente. Creo que ya va siendo el momento de decir adiós. Ya es hora de dejar aquello que quedó bien hecho, lo que está mal hecho ya no se puede remediar. La de hoy puede que sea mi última actuación en público.

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