El hotel de los antiguos «peregrinos elitistas» de Covadonga

Olaya Nevares, Fernando Comas, Gracia Suárez y José Antonio Sánchez durante la mesa redonda en Cangas de Onís. /  N. A.
Olaya Nevares, Fernando Comas, Gracia Suárez y José Antonio Sánchez durante la mesa redonda en Cangas de Onís. / N. A.

El establecimiento, inaugurado en 1909, albergó oficinas del Parque Nacional y ha llegado a la actualidad «manteniendo el carácter» La profesora Gracia Suárez Botas repasa el origen del Pelayo y su director Enrique Álvarez Victorero

G. POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Cangas de Onís miró ayer al pasado del turismo a través de dos emblemas del sector en el concejo: el Gran Hotel Pelayo de Covadonga y el que fuese su director a principios del siglo XX, Enrique Álvarez Victorero. La profesora de la facultad de Turismo de la Universidad de Oviedo Gracia Suárez Botas fue la conductora de una relato que parte del año 1909, cuando se inaugura en el Real Sitio el establecimiento hotelero. «Se construyó para dar acogida a los peregrinos elitistas, en aquella época el turismo estaba muy vinculado a las clases», explicó la profesora. Con la «gran expansión» de Covadonga hasta los años 30 el hotel fue rodeándose de otro tipo de negocios orientados a distintos públicos, como el Hostal Favila, «para todo tipo de peregrinos pero que tuvo menos continuidad».

Detrás de aquella iniciativa de principios del siglo XX estaba un «amante de la hotelería selecta», Enrique Álvarez Victorero. «Era el hijo de un matrimonio que regentó La Colunguesa en Oviedo, aprendió allí el negocio», destacó Suárez Botas. El precursor de los hoteles de lujo en la región mantuvo además una estrecha vinculación con el entonces Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, pues «era concuñado de Pedro Pidal y allí se instalaron las oficinas» del espacio protegido, indicó. Tras su paso por Covadonga, Álvarez Victorero fundó establecimientos míticos en Oviedo, como el Café Peñalba o el Restaurante Sisters, conocido como Casablanca tras la Guerra Civil.

Mientras tanto, el Gran Hotel siguió su curso, con un cierto abandono en la década de los cincuenta y los sesenta y con intentos de por medio de convertirlo en Parador, señaló la profesora. No obstante, al ser el inmueble propiedad del Cabildo, la idea no se llegó a materializar.

Desde entonces, poco ha cambiado el hotel aledaño a la entrada de la Santa Cueva, pues «mantiene su carácter y quedarse allí sigue siendo una experiencia, sobre todo pasar la noche en el Santuario», valoró la ponente, que animó también a mantener la tradición de los «negocios históricos» como un «recurso turístico».

Muestra de Ariadna Comas

A la jornada de ayer, en la que Suárez Botas estuvo acompañada por José Antonio Sánchez, Olaya Nevares y Fernando Comas, se suma la exposición 'Gran Hotel Pelayo Ayer / Hoy', de Ariadna Comas. La autora aborda a través del fotoensayo la evolución del establecimiento «partiendo de fotos antiguas y haciendo recreaciones», apuntó la profesora. La muestra permanecerá instalada en la Casa de Cultura de Cangas de Onís hasta el 31 de enero.