Inhabilitan a un joven de Porrúa para tener animales por maltratar a su ganado

Cadáver de una de las ovejas del condenado por maltrato. /  M. V.
Cadáver de una de las ovejas del condenado por maltrato. / M. V.

Los testimonios de la madre y un amigo del condenado, que afirmaron que cuidaba de sus reses, se remitirán al Juzgado de Instrucción Decano

G. POMARADA LLANES.

El joven de Porrúa en cuya finca aparecieron cadáveres de ovejas y gallinas y dos burros visiblemente desnutridos ha sido inhabilitado para la tenencia de animales y el ejercicio de actividad económica relacionada con ellos durante cuatro años por un delito continuado de maltrato. Así lo recoge la sentencia de la magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo, que le condena también a quince meses de cárcel y al mismo tiempo de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo, así como a indemnizar a la ONG Mundo Vivo por los gastos derivados de la atención dispensada a los dos asnos rescatados, entre el 4 de enero y el 2 de febrero de 2018. Desde Mundo Vivo señalaron ayer que la cuantía se destinará a una entidad sin ánimo de lucro.

La jueza considera probado que Víctor Manuel R. B., sin antecedentes penales, «privó» a sus animales «de los más elementales cuidados, dejándoles encerrados sin comida ni bebida y en condiciones higiénicas deplorables» al menos «desde mediados de diciembre de 2017 hasta principios de enero de 2018». Entiende la titular del Penal número 2 que «como consecuencia de su absoluta y consciente omisión de cuidados» en la finca de Porrúa fueron encontradas «dos gallinas muertas, dos ovejas muertas en avanzado estado de descomposición y dos burros en estado de desnutrición, con fasciculaciones mandibulares, y alta probabilidad de padecer cólico por impactación por la ingesta de la lana de las ovejas a falta de otro alimento, careciendo de agua y comida y pisando sus propios excrementos acumulados y a los animales en descomposición». También recoge la sentencia que de las seis ovejas que poseía el joven en otro recinto «fueron halladas tres de ellas, encerradas con pasto pero sin agua, en un estado de delgadez anormal; siendo hallada en las inmediaciones una oveja muerta metida dentro de un saco».

En la sentencia, la magistrada señala además que «merecen especial mención» los testimonios ofrecidos durante el juicio por la madre y un amigo del joven, ambos propuestos por la defensa. Sus declaraciones, apunta, fueron «mendaces, a sabiendas de su falsedad, con el evidente ánimo de tratar de favorecer al acusado». Por ello, el caso se remitirá al Juzgado de Instrucción Decano de Oviedo para dilucidar si ambos testigos «pudieren haber incurrido en un delito de falso testimonio». Tanto la madre como el amigo de Víctor Manuel R. B. sostuvieron ante la magistrada que cuidaba de sus animales y mantenía la finca en condiciones higiénicas.

Por su parte, los burros rescatados, 'Chico' y 'Rita', continúan en paradero desconocido desde que desapareciesen de los terrenos de Porrúa en los que aguardaban su traslado a Cangas de Onís, hace casi un año.

 

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