«Nuestra labor ya ha concluido», dicen las religiosas de la Faustino Sobrino

Daniel Marcilla y sor Carmen García, el pasado octubre, a la entrada de la residencia. /  NEL ACEBAL
Daniel Marcilla y sor Carmen García, el pasado octubre, a la entrada de la residencia. / NEL ACEBAL

«No nos echan, nos vamos porque ahora que entró gente nueva nuestro trabajo terminó», asevera sor Carmen, ex directora de la residencia de ancianos llanisca

LUCÍA RAMOS LLANES.

«Nuestra labor aquí, en la residencia de la Fundación Faustino Sobrino, ya ha concluido, por eso nos vamos». Con estas palabras se expresaba ayer en conversación con este diario sor Carmen García, quien fuese directora del centro asistencial durante quince años hasta su jubilación, a finales de 2017. La religiosa, perteneciente junto a sus dos compañeras en Llanes a las Reverendas Terciarias de San Francisco, bajo el título de monjas de la Divina Pastora, confirmaba así su marcha, adelantada ayer por EL COMERCIO. Una marcha que, según sus palabras, se producirá «a finales de octubre» y que, reconoció, está en parte relacionada con los cambios registrados en la residencia de ancianos durante el último año debido al nombramiento de un gerente, Daniel Marcilla Alconero, encargado de revertir la dinámica de pérdidas que llevaban años registrándose en la centenaria entidad.

Fue el propio gestor quien exigía el pasado octubre el despido de la entonces directora, sor Carmen, al considerar que bajo su mandato existía «un altísimo riesgo para la salud de los residentes» y que durante los últimos años se produjo «un saqueo de la fundación por parte de los proveedores con el beneplácito» de la religiosa. La reclamación de Marcilla, quien en todo momento defendió que intentó ofrecer «una salida consensuada» y sin ruido de la monja, produjo un auténtico revuelo en el concejo e incluso más de un centenar de personas llegaron a manifestarse en defensa de las religiosas. Finalmente, sor Carmen anunciaba a principios de noviembre su decisión de jubilarse, algo que se hizo efectivo el 15 de diciembre.

Las aguas parecían haber vuelto a su cauce e incluso desde el Patronato de la fundación, presidido por el regidor llanisco, Enrique Riestra, sacaban recientemente pecho por los logros conseguidos -las pérdidas que arrastraba la residencia quedaron atrás y ahora hay incluso beneficios, además de «más actividades y una mejor alimentación» de los residentes-, pero la decisión de abandonar la entidad de las religiosas amenaza con generar una nueva polémica. Algo sobre lo que sor Carmen rehusaba ayer a pronunciarse. «No nos echa nadie de la residencia, nos vamos nosotras, pues ahora que entró gente nueva nuestro trabajo terminó», se limitó a manifestar, agradeciendo el apoyo de los llaniscos.

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