Lección de asturianía por San José en Posada la Vieja

Dos ramos y los gaiteros de Balmori, durante el desfile folclórico matinal por las calles de Posada. /  G. F. B.
Dos ramos y los gaiteros de Balmori, durante el desfile folclórico matinal por las calles de Posada. / G. F. B.

Tamboriteros y gaiteros abrían un desfile con más de cien mozas vestidas de llanisca

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En una mañana espléndida de sol y repleta de asturianía, los vecinos de Posada la Vieja homenajeaban ayer a San José. La jornada se iniciaba con un multitudinario desfile folclórico hasta la iglesia parroquial, para continuar con procesión, misa de campaña en la Vega del Palacio, subasta de los panes del ramo y bailes regionales. Al frente del desfile folclórico se situaba el lugareño Daniel Benito, quien dio suelta a veinte docenas de voladores. Por detrás aparecía la banda del Llacín, bajo la batuta de Vitor Carbajal, y de la nutrida agrupación formaban parte tres abanderados, 35 gaiteros y 20 percusionistas.

Seguían tres ramos de rosquillas dulces y pan artesanal. El de los niños, por turnos, iba a hombros de Lucas Somoano, Enol Vicente, Lucas Sánchez y los hermanos Iyán y Nel Díaz. El de los jóvenes lo trasladaban Fernando Herrero, Guillermo de la Vega, Chus Sustacha y José Manuel Fernández. Y el de los veteranos lo llevaban Rafa Somoano, Sergio Llano, Álvaro Gutiérrez y José Manuel Castro. Los gaiteros de Balmori, Julián y Conchita Herrero, y un centenar de niñas y mozas enfundadas en el traje de llanisca cerraban el cortejo.

Al llegar a la iglesia fueron recibidos por el párroco, Aurelio Burgos, y al grupo se unían las andas con la imagen de San José en las que oficiaban como costaleros Pablo Ferrero, Jesús Sustacha y los hermanos Paul y Jon Balmori. La nueva comitiva realizó un viaje de regreso por las abarrotadas calles de la villa hasta llegar a la Vega del Palacio, donde se celebró la eucaristía, acompañada con sus voces por el coro parroquial de Posada y Nueva, dirigido por Alfonso Gutiérrez.

Al término de la función religiosa se puso en escena un selecto festival folclórico en el que los niños bailaron la Carrasquina, el Xiringüelín y el Quirosanu, mientras que los jóvenes interpretaban las jotas de Cadavedo y el Cuera, la Bomba, el Xiringüelu de Naves y un Pericote de cuatro triadas.

Ya por la tarde actuó un mariachi, los niños se divirtieron con los hinchables y para la noche estaba prevista una verbena con la actuación de los grupos Tekila y New York.