Llanes anochece a la luz de la Guía

La Virgen de La Guía a su paso por el puente de Llanes en su camino hacia la basílica, arropada por la comitiva de simpatizantes del bando. /Juan Llaca
La Virgen de La Guía a su paso por el puente de Llanes en su camino hacia la basílica, arropada por la comitiva de simpatizantes del bando. / Juan Llaca

El bando celebra la víspera de su día grande con la tradicional procesión por la villa | El cortejo en honor a la Virgen permite «recordar tiempos pasados y a seres queridos», destacan los simpatizantes

GUILLERMO FERNÁNDEZ

Los simpatizantes llaniscos de La Guía celebraron ayer la víspera del día grande de su fiesta con una multitudinaria procesión de traslado de la imagen de la Virgen desde su centenaria capilla hasta la basílica, donde hoy se celebra la misa solemne, a las 11.30 horas, y que será el lugar de partida de la comitiva de regreso a la ermita. Las calles centrales de la villa estuvieron abarrotadas por miles de personas y el cortejo, un año más, volvió a ser sinónimo de devoción, respeto y sentimiento. El silencio y el recogimiento se hacían evidentes en las arterias llaniscas. La jornada había comenzado con un pasacalles vespertino a cargo de la banda de música de Pola de Laviana, que interpretó 'Los Nardos', el símbolo musical del bando. Más tarde, en el barrio del Cuetu, la agrupación musical lavianesa acompañaba a los niños de la Danza de Arcos en su último ensayo. A las 20 horas se iniciaba la Novena y al finalizar, con la llegada de la noche, se ponía en marcha la procesión.

Una valiosa cruz de cristal coloreado abría la comitiva y por detrás aparecían los cinco misterios y una veintena de faroles, que antecedían al estandarte, una valiosa tela elaborada en Bilbao hace 108 años. A continuación se hacían visibles más de doscientas mujeres tocadas con la clásica mantilla española y a su estela se presentaba David Prada Torre, presidente de la comisión de festejos de La Guía, acompañado por el expresidente, su tío Óscar Torre Rodríguez. Las andas de la Virgen de la Guía imponían respeto y en sus varales oficiaron como costaleros, en cuatro turnos, 59 voluntarios devotos bajo la atenta mirada de su presidente Daniel Torre, llegado expresamente desde Canarias para la ocasión. Los sacerdotes, varias personas enfundadas en el atuendo de mortaja, la banda de música y un incalculable número de fieles y simpatizantes cerraban el cortejo. Al llegar la procesión al puente sobre el río Carrocedo, se orientó la mirada de la Virgen hacia el mar, allí donde el agua y el cielo se confunden. Y es que el culto a la Virgen de La Guía en Llanes está íntimamente ligado a los peligros de la mar, la lejanía y los emigrantes. Desde el balcón de un edificio próximo, el párroco de Llanes pronunció una breve homilía para poner en valor el culto, la veneración y la tradición mariana de los llaniscos por su Virgen de La Guía. Más tarde, explotaba la habitual traca de la calle del Marqués de Canillejas y desde Tieves disparaban una colección de fuegos artificiales.

La procesión nocturna de la Virgen de La Guía se celebró por primera vez el 7 de septiembre de 1929, como consecuencia del insuficiente aforo de la capilla. Y un llanisco que peina abundantes canas recordaba ayer que el cortejo permite «mantener una devoción que se nos transmite de generación en generación, recordar tiempos pasados y a seres queridos que ya no están, así como para sentirnos orgullosos de que nuestra Virgen nos ampare y proteja en todo momento».

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