Llanes utilizará los aparcamientos para reducir la ocupación en las playas

Turismos aparcados en el arenal llanisco de San Antolín hace dos veranos. / NEL ACEBAL
Turismos aparcados en el arenal llanisco de San Antolín hace dos veranos. / NEL ACEBAL

El PGO plantea un equilibrio entre el turismo y la protección del paisaje mediante «capacidades de carga máximas»

G. POMARADA LLANES.

La casuística es variada pero el resultado compartido. Unas por falta de aparcamiento, otras por la ubicación del mismo o por unos accesos a pie sin garantías de seguridad, las playas de Llanes son año tras año motivo de controversia. El Plan General de Ordenación (PGO), aprobado de forma inicial esta misma semana, pretende atajar esa problemática y para ello parte de un análisis de las más de treinta playas que pueblan los 56 kilómetros de costa del concejo. La memoria justificativa del documento, a la que ha tenido acceso este periódico, pone el foco sobre el verano y los cambios en los patrones de movilidad que trae consigo, «con especial incidencia en el acceso y el aparcamiento de las playas».

Entre las problemáticas detectadas por el equipo redactor del plan figuran los parkings «demasiado próximos u ocupando parte del arenal», los estacionamientos «informales en lugares poco apropiados por motivos de seguridad y evacuación» o los espacios privados «sin tratamiento del viario para dar seguridad y comodidad al acceso peatonal». Asimismo el diagnóstico alude a los tramos de viales «poco coherentes con la presencia de aparcamientos y necesidades de movilidad peatonal».

Ante esta situación, que se materializa en jornadas con centenares de multas, atascos o peatones atravesando los carriles de aceleración de la A-8 para llegar a Gulpiyuri, el plan esboza una serie de criterios de ordenación. Entre ellos figura la alusión específica a «reducir la ocupación de los arenales por el aparcamiento». La medida entronca con otro de los principios del PGO, buscar un equilibrio entre la actividad turística y «los valores medioambientales y sociales». Ello pasa «indudablemente», recoge el documento, por «establecer capacidades de carga máximas en determinados lugares y, en consecuencia, regulaciones, viarios y aparcamientos coherentes con ellas».

En materia de playas, la propuesta se plasmará mediante una «red de aparcamientos costeros, ajustados a la capacidad de acogida de las mismas y que minimicen el impacto». Recuerda el plan que de la treintena de playas de Llanes solo una, El Sablón, «queda fuera del espacio delimitado por el Plan Especial del Suelo de Costas (PESC)». Cabe así trasladar las «protecciones ambientales al territorio», indica, estableciéndose para ello «los usos admisibles del suelo en función de la localización y las distancias a dichos puntos generadores de desplazamientos».

Nueve peatonales

La batería de soluciones específicas para playas se centra además en la seguridad. El objetivo pasa tanto por garantizarla como por establecer una adecuada «evacuación en los caminos de acceso». Esas metas deben contemplarse desde el propio diseño y gestión de los accesos y aparcamientos, de modo que los itinerarios entre los parkings, las paradas del transporte público y las playas «sean adecuados para los desplazamientos a pie». La movilidad de los peatones es precisamente otra de las claves que apunta el PGO para los arenales, que serán dotados con itinerarios específicos «allí donde sea posible».

Actualmente, nueve de las playas analizadas en el PGO disponen de un acceso peatonal específico, mientras que al resto se llega bien por pistas, caminos agrícolas o por las propias carreteras. En cuanto a los aparcamientos, siete carecen de él según el mismo documento y el resto se distribuyen entre parkings a pie de playa, a distancias de hasta 400 metros, en fincas privadas o en los propios márgenes de las carreteras.