«Llevamos quince días sin teléfono ni internet», denuncian vecinos de Parres

Vecinos afectados, ante una de las líneas que creen dañadas en Ozanes, Parres. /  FOTOS: G. P.
Vecinos afectados, ante una de las líneas que creen dañadas en Ozanes, Parres. / FOTOS: G. P.

En los pueblos de Ozanes y Romillu cifran en un centenar los afectados, que cansados de bregar con las operadoras se dirigirán al Ministerio

G. POMARADAOZANES (PARRES).

El problema fue extendiéndose por las casas de la parroquia parraguesa de Viabaño de forma paulatina, hasta que finalmente el teléfono dejó de sonar en muchas de ellas. Junto a la línea fija se cayó también internet y así llevan ya «quince días» en pueblos como Ozanes y Romillu. La denuncia la lanzan los propios afectados, en torno a un centenar según les han transmitido los técnicos. «En pleno siglo XXI no podemos estar así», coinciden los vecinos, cansados de llamar a diario a los servicios de atención de sus compañías -están afectadas distintas operadoras- sin que les ofrezcan soluciones. «Después de tenerte esperando dos horas te dicen que en 72 horas estará solucionada la incidencia, así llevamos todo el mes», sostienen. En ciertos hogares los problemas se remontan incluso al mes de julio, indican.

Dado lo prolongado de la avería, algunos han alertado también de la situación al Ayuntamiento, si bien entienden que la problemática trasciende el ámbito municipal. Por ello, el próximo paso que prevén dar es el de presentar reclamaciones individuales y por escrito ante la Secretaría de Estado encargada del ámbito de las telecomunicaciones. «A los mayores tendremos que ayudarles a hacerlo», señala Moisés Pérez.

La población de mayor edad es precisamente una de las más perjudicadas por la falta de línea fija. Es el caso de los usuarios de la teleasistencia, como Ada Rodríguez, de Romillu. «Me llaman de Cruz Roja y no funciona. Si pulso la medalla tampoco, porque va por la línea del fijo», cuenta esta vecina, que en quince años recibiendo el servicio no recordaba ningún incidente similar. La mayoría de los mayores no disponen de móvil, por lo que se encuentran incomunicados para recibir llamadas de familiares o incluso citaciones médicas. «Hay gente que necesita ayuda diaria, porque mucha vive sola», lamentan en los núcleos afectados.

También los negocios turísticos están sufriendo el apagón, especialmente los alojamientos que gestionan sus reservas a través de internet. «No sé los clientes que estaré perdiendo, en tres años nunca me había pasado esto», cuenta Francisco García, con alojamientos rurales en Romillu. En esa localidad, abunda, «lo raro es que siguiese funcionando, porque las líneas están mal y las cajas tienen los cables por fuera».

La opinión compartida entre los vecinos es que detrás de la incidencia puede encontrarse el estado del cableado: «La línea general viene de Arriondas por la vía, lleva cien años puesta y el cable lo cambiaron en los ochenta», describe Moisés Pérez. Indica además que ciertos tramos están tomados por la maleza , con «árboles caídos encima de las líneas y puntos llenos de hiedra». «La solución no es fácil porque cambiar la línea es mucho dinero», reconoce. No obstante, en Ozanes y Romillu recuerdan que las facturas telefónicas siguen llegando con puntualidad. «Pagamos lo mismo que si viviésemos en la Gran Vía de Madrid, solo pedimos que nos den el servicio y una velocidad de internet aceptable», sostienen.