Marta Alonso: «Llevo un mes sin ir a casa porque si me hacen algo mi familia está allí»

Marta Alonso, durante la entrevista que Juan Neira le realizó en 'La Lupa' de Canal 10. / DANI MORA

La alcaldesa de Ponga desvela en 'La Lupa' de Canal 10 que ha vuelto a sufrir sabotajes en su vehículo en las últimas semanas

LUCÍA RAMOS GIJÓN.

Todos los días, Marta Alonso sigue la misma rutina. Revisa a fondo su vehículo: ruedas, frenos, depósito, tubo de escape... No sale ni entra al trabajo a las mismas horas y evita circular sola por la noche. No se trata de una política de los llamados 'años de plomo', sino de la alcaldesa de un pequeño concejo asturiano en pleno 2018. De la complicada situación que lleva viviendo desde que accedió al cargo habló ayer la regidora de Ponga durante la entrevista que le realizó Juan Neira en el programa 'La Lupa' de Canal 10.

La socialista relató cómo a su llegada al Ayuntamiento pongueto no solo se encontró con más de un millón y medio de euros de deuda y decenas de facturas sin pagar, también con un acosador o acosadores que durante los últimos años se han dedicado a perseguirla, amenazarla, insultarla e incluso sabotear su vehículo. Fue hace ya unos meses cuando, incapaz de callarse por más tiempo el calvario por el que ella, pero también otros miembros de su equipo de gobierno e incluso vecinos anónimos están pasando, Alonso rompió su silencio. Tras sus palabras y, sobre todo tras el brutal asesinato del concejal de IU Llanes Javier Ardines en agosto, salieron a la luz muchos más casos de políticos amenazados.

Un problema que, recalcó la alcaldesa pongueta, es muy grave y no se puede permitir. «Cuando dicen que en política todo vale, yo creo que no. Pero eso es lo que se está consintiendo», manifestó, y se refirió a cómo amenazas que ella misma o que la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández (Foro), han denunciado han sido archivadas al considerar en el juzgado que «entran dentro de la libertad de expresión». «No es culpa de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ni tampoco de los jueces, sino de la propia legislación. Debe haber un cambio importante», aseveró. «No podemos seguir en esta situación», agregó, e indicó que «es normal que no todo el mundo esté de acuerdo con la forma en que una persona gobierna, pero eso no se puede convertir en un ataque personal».

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Volviendo a su caso concreto, Marta Alonso explicó a Neira cómo se ve obligada a coger su vehículo para desplazarse entre el Ayuntamiento y la oficina bancaria de San Juan de Beleño. «Están a cincuenta metros, pero es que la última vez que fui andando tuve que soportar los insultos machistas del exalcalde», lamentó, en referencia al forista Cándido Vega. Lo ocurrido, apuntó, ya fue denunciado.

Sin embargo, los insultos y las amenazas que tanto ella como otros miembros del equipo de gobierno han tenido que soportar incluso en las dependencias municipales se quedan en poca cosa al lado de los sabotajes que lleva sufriendo desde que llegó a la Alcaldía, la mayor parte en su coche personal. «Me han metido patatas en el tubo de escape, me han vaciado el depósito del combustible, me han aflojado los tornillos de las ruedas...», enumeró. Y reconoció que esto último lo tuvo que soportar ya en al menos seis ocasiones. «La última fue hace bien poco y fue, además, bastante peligroso, según me dijeron en el taller», explicó.

Es por esto, y por temor a que la inquina que ciertas personas parecen sentir hacia su persona no afecte también a sus seres queridos, que en las últimas semanas optó por irse del concejo tras terminar su jornada laboral en el Ayuntamiento pongueto. «Llevo un mes sin ir a casa, porque si me hacen algo, está dentro mi familia», señaló.

Cámara

Los sabotajes, que en prácticamente todas las ocasiones se han producido cuando su coche estaba aparcado a la puerta del Consistorio, fueron puestos hace tiempo en conocimiento de los gobiernos regional y central, sin que por el momento se haya podido atajar la situación. «Solicité a la Delegación del Gobierno una cámara para la entrada del Ayuntamiento hace tres años y de nuevo tuve que volver a pedirla hace tres meses», reconoció, e indicó que Delia Losa le prometió estudiar la situación para proporcionársela.

Pese a todo, no se plantea abandonar el cargo y, es más, pretende volver a presentarse en las próximas elecciones municipales. «Cuento con el apoyo de mi familia, que me dice que aguante, y con el de muchos vecinos. Tengo mucha gente que me arropa, sé que no estoy sola y solamente por eso, tengo que seguir», aseveró. Pese a lo que pueda parecer conociendo los episodios que tuvo que soportar hasta el momento, la regidora recalcó que «Ponga es un concejo de gente maravillosa, amable, trabajadora y hospitalaria. Los malnacidos que hacen esto, que están jugando con la vida de una persona, son un grupo muy minoritario y no quiero que den la impresión de que todo el concejo es así», insistió.

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