Lloqueros contra unos gestores a los que «les importa un carajo el campo»

Los ganaderos y pastores tomaron la carpa instalada en la plaza de Venancio Pando para exigir a los políticos una mejor gestión del campo asturiano. /  FOTOS: NEL ACEBAL
Los ganaderos y pastores tomaron la carpa instalada en la plaza de Venancio Pando para exigir a los políticos una mejor gestión del campo asturiano. / FOTOS: NEL ACEBAL

Más de un centenar de ganaderos y pastores se manfiestaron en Arriondas para reclamar mejoras en el medio rural y la reapertura del matadero

LUCÍA RAMOS ARRIONDAS.

En la capital parraguesa la de ayer fue una jornada de fiesta, pero también de reivindicación. Más de un centenar de ganaderos y pastores parragueses y de otros puntos de la comarca hicieron sonar sus lloqueros para volver a reclamar a los políticos presentes en el Certamen de la Castaña y los Productos de la Huerta un cambio en la forma de gestionar el campo asturiano. «No podemos esperar más y no dejaremos de salir a la calle hasta que nos hagan caso», aseveró el ganadero parragués Francisco Blanco.

«Seguimos con los mismos problemas que hace doce años, hay muy poca competencia en quienes nos gobiernan y una mala gestión del medio rural», criticó Xuan Valladares, de Asturias Ganadera, momentos antes de que el grupo iniciase su camino, lloqueros y pancartas en mano, desde la gasolinera ubicada a la entrada de la villa hasta la carpa donde se estaba celebrando el certamen. «Son cambios radicales lo que necesitamos, no añadir una coma en una normativa o buenas palabras», agregó, e indicó que «nos da igual el partido que venga, lo que queremos son gestores que se preocupen de verdad por el campo y lo que sentimos es que a los de ahora no les preocupa un carajo».

El sonido de los cencerros, los pitos y las voces de los profesionales del campo fueron protagonistas durante más de media hora en Arriondas, sobre todo cuando el regidor parragués, Emilio García Longo, se negó a permitir que los representantes del sector subieran al escenario para leer un comunicado. Se produjeron entonces momentos de tensión que no fueron a más, pues para no perjudicar a los productores y vendedores, los ganaderos dieron su brazo a torcer, pronunciando la joven Sandra Díaz su discurso desde la plaza.

En el mismo, se volvieron a exigir más y mejores controles de la fauna salvaje, actuaciones inmediatas cuando se produzcan daños recurrentes, «informes claros y concluyentes de las muertes y compensaciones totales», pagos «rápidos y justos», peritajes independientes si no hay acuerdo entre las partes, control de la matorralización, avances en la Ley de Caza, garantías para las ganaderías con problemas sanitarios y conservación, ampliación y mejora de infraestructuras, especialmente, del matadero comarcal. «Lo cerraron sin ninguna alternativa y en el sector necesitamos que vuelva a prestar servicio. Llevar un xato a Gijón nos cuesta cien euros, cuando aquí eran veinte, es un gasto muy importante», lamentó Francisco Blanco.

Ante el enfado de alguno de los presentes, quienes afearon a los profesionales del campo el momento elegido para su protesta, éstos finalizaron la misma, no sin antes recordar que «los certámenes de la Castaña, de la Avellana, del Gamonéu y demás son fiestas del pueblo. Son gracias a nosotros y quienes están en los puestos son de los nuestros». Alabaron la solidaridad mostrada por los asturianos con los trabajadores de Alcoa y recordaron que «desde que María Jesús Álvarez es consejera hay 4.650 ganaderías menos. Eso también son familias», apostillaron.

Desesperación

Acompañando a los ganaderos y pastores en su protesta estuvieron alcaldes, concejales, diputados y representantes de diferentes partidos como IU, Foro, Ciudadanos y PP. El secretario general de este último partido en Asturias, Luis Venta Cueli, aprovechó para criticar cómo «el socialismo asturiano está matando la actividad ganadera, pues llevan ejerciendo de cómplices del lobo durante décadas». Los ataques de la fauna salvaje, agregó, «están llevando a la desesperación a cientos de ganaderos, pues suponen una importante pérdida de empleo y de riqueza», por lo que, recalcó, «es necesario actuar con contundencia ya y disminuir drásticamente la población del lobo antes de que el medio rural se acabe».