Un manto de rosas para Santa Rita

Fieles parraguesas, ramo de rosas en mano. / CUETO
Fieles parraguesas, ramo de rosas en mano. / CUETO

Llanes y Arriondas conmemoran la festividad con procesiones por sus calles | Hasta la villa llanisca acudieron medio centenar de mujeres de Torrelavega para cumplir con una tradición que hermana a ambas localidades

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Con la solemnidad debida a una tradición centenaria, la parroquia de Llanes festejó ayer a Santa Rita. Varios centenares de personas, en su mayoría mujeres con ramos de rosas en las manos, abarrotaban la basílica durante la eucaristía y más tarde se formaban una concurrida procesión por el casco histórico de la villa. Como viene sucediendo cada año, desde Torrelavega llegó un autobús en el que viajaban cincuenta mujeres.

La misa fue oficiada por el párroco, Florentino Hoyos, y cantada por el coro parroquial. En su homilía, el sacerdote comentó que la vida de Santa Rita «no fue fácil». No obstante, a pesar de haber sufrido multitud de agravios en el matrimonio y en la crianza de sus hijos, «dio ejemplo de bondad, cariño y comprensión, y se mantuvo humilde, serena y confiada para soportar sufrimientos y limitaciones», valoró.

La procesión salió de la plaza de Cristo Rey encabezada por una valiosa cruz de plata en manos de José Alberto Santiago 'Canene'. Por detrás aparecía el estandarte de Santa Rita trasladado por Álvaro Ruisánchez, a quien asistían Carmina Pernía, llanisca de Buelna, y Menchu Torre, ribadedense de Noriega, en el acarreo de las borlas. Sobre un manto de rosas rojas se presentó la imagen de Santa Rita y en los varales de sus andas oficiaban como costaleros Agustín Martín, Lucio Carriles, Manuel Julio García y Mariano Díez. El párroco y un elevado número de devotos cerraban el cortejo. Casi todos los presentes echaron en falta al entusiasta Guillermo Sordo Fernández, fallecido hace una semana. De regreso a la basílica, las andas de la santa fueron literalmente abordadas por los romeros para hacerse con una rosa y la mayoría de los asistentes a la función religiosa besó con posterioridad la Custodia.

La capital parraguesa recuperó hace cinco años esta cita pérdida durante décadas El pueblo de Cardoso también honró a la santa con novena, misa y chocolatada

Al frente del medio centenar de mujeres de Torrelavega, de la parroquia de Santa María de Barreda, venía Maribel Arce Trueba, quien valoró que lleva viniendo a Llanes «desde hace 39 años, cada 22 de mayo». La primera vez, en 1980, acudió acompañando a Ana María Cuesta, llanisca de Tresgrandas, fallecida hace dos años. Las torrelaveguenses tenían previsto comer en Celorio, en el restaurante El Arco, propiedad de José Robledo, cántabro de nacimiento. Y de regreso iban a parar en el cementerio de Tresgrandas para depositar un recuerdo florar en la tumba de Ana Cuesta.

En el mismo concejo de Llanes, pero en la localidad de Cardoso, respondiendo a una convocatoria de Tinina Amieva y Loli López, los lugareños también festejaron a Santa Rita, aunque de forma más humilde. Por la tarde, en la capilla de la Virgen de los Dolores, ubicada en la Alameda, se celebró novena y misa, para rematar la jornada con una chocolatada vecinal. El domingo, a partir del mediodía, celebrarán misa y procesión.

Procesión en Arriondas

Arriondas, tampoco faltó a la celebración de Santa Rita, uno de los actos religiosos de mayor arraigo en la villa. Tras más de tres décadas sin conmemorarse, la procesión regresó a las calles de la capital parraguesa hace cinco años y desde entonces son muchos los fieles que acuden a la llamada de cada 22 de mayo, rosa en mano. La imagen de la santa, donada por una feligresa tras la Guerra Civil, marchó a hombros de cuatro empleadas municipales desde la iglesia parroquial de San Martín, arropada en todo momento por parragueses, miembros de la corporación y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez. La banda de música de San Martín del Rey Aurelio marcó el compás de la procesión, que discurrió por las calles centrales de la villa para regresar al templo parroquial, donde se celebró a continuación la eucaristía y la tradicional subasta del ramu, a cargo de Titu Manzano.