Medio Ambiente da luz verde a las obras para paliar las riadas en Arriondas

Río Piloña, donde se centrarán las obras, a su paso por Arriondas. / CUETO
Río Piloña, donde se centrarán las obras, a su paso por Arriondas. / CUETO

No detectan «efectos adversos significativos», por lo que ahora se podrá abrir la licitación de unos trabajos que prevén iniciar el próximo año

G. POMARADAARRIONDAS.

El proyecto de defensa de Arriondas frente a las riadas durante los próximos 140 años acaba de superar un nuevo trámite. Ayer mismo el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba la aprobación del estudio de impacto ambiental, paso previo a la licitación de unas obras largamente esperadas en la capital parraguesa y que supondrán una inversión superior a los 16 millones de euros. Según los plazos dados este invierno por las administraciones implicadas -Estado, Principado y Ayuntamiento-, una vez superada esta fase se procederá a la aprobación y licitación de los trabajos, cuyo inicio está previsto para 2020. La finalización, por su parte, se sitúa en el horizonte de 2022.

El trámite ambiental que cuenta ya con el beneplácito de la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha resultado finalmente simplificado y no ordinario, ya que «no se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente». Eso sí, el documento hecho público ayer precisa que para ello se deben cumplir una serie de condiciones. Teniendo en cuenta que el potencial impacto de las obras afectaría principalmente a la hidrología, vegetación, fauna, Red Natura y a la socioeconomía; Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) plantea como promotor de la obra una serie de medidas preventivas, desde el control de los ruidos en zonas sensibles como el Hospital Grande Covián al cuidado de la flora y la fauna. Para las especies que pueblan el río, como los salmones, está previsto «en caso de ser necesario» una extracción y traslado a otras zonas del cauce, así como la colocación de barreras para evitar su retorno. También se instalarán mecanismos de contención en sentido longitudinal al río para proteger el cauce, como diques mota. En materia de calidad ambiental está previsto controlar desde las emisiones de gases a los «altos niveles sonoros», con mediciones acústicas en «un intervalo de cada quince minutos en la hora de más ruido», recoge el documento. Respecto a la flora, además de la protección de las especies existentes, el proyecto indica que se retirarán las invasoras.

Especial atención requerirán también los vertidos y la acción de la maquinaria durante los trabajos. La intención plasmada sobre papel es la de establecer zonas de limpieza para las máquinas y habilitar espacios impermeabilizados para depositar los contenedores de residuos y sustancias contaminantes. Una vez terminada la intervención, el compromiso de CHC es el de restaurar todas aquellas zonas afectadas en el caso de que las hubiera, según precisan.

20 consultas, tres respuestas

El tiempo que los parragueses tendrán que convivir con las obras es de dos años, según las previsiones apuntadas por las propias administraciones, un plazo que se empleará para actuar en los tres ríos de Arriondas: el Sella, el Piloña y el Chico. De las tres alternativas posibles del proyecto, será finalmente la número 1 la que se ejecute, correspondiente al estado intermedio entre la cero -dejar las cosas como están- y la más drástica. De este modo, se construirán muros de defensa de hasta 1,2 metros, se levantarán paseos, se sustituirá el puente de La Concordia y el del río Chico, se elevará la pasarela sobre el Piloña y se renovarán las redes de drenajes, saneamiento y conectores.

Ese proyecto ha sido sometido en los últimos meses a la consulta de una veintena de administraciones públicas y entidades, desde conservacionistas a deportivas, de las cuales únicamente tres emitieron respuesta. Fueron las consejerías de Sanidad y Medio Ambiente, que mostraron su conformidad al entender que «no es probable que se produzcan impactos significativos», mientras que el Ayuntamiento de Parres destacó cómo las medidas previstas desarrollan «adecuadamente» el proyecto de protección de Arriondas, afectada en los últimos años por grandes avenidas como la que anegó la villa en 2010. Este mismo enero, la subida de los ríos volvía a inundar zonas como El Barco y obligaba a desalojar por segunda vez en su historia el Hospital del Oriente.