Misterio resuelto en Les Pedroses

Galería de la cueva de Les Pedroses, donde se encuentra el panel de la cierva, a la izquierda. /  A. M. V.
Galería de la cueva de Les Pedroses, donde se encuentra el panel de la cierva, a la izquierda. / A. M. V.

El investigador Alberto Martínez Villa presenta este fin de semana los resultados del trabajo científico realizado en la cueva riosellana La figura considerada una cierva sin cabeza resulta ser un macho con cornamenta

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Las últimas investigaciones llevadas a cabo en la riosellana cueva de Les Pedroses han tirado por tierra alguna de las anteriores teorías científicas. Una de las tres figuras de herbívoros acéfalos que aparecen en su panel central, ha cambiado de sexo y tiene cabeza. Hasta ahora siempre se había creído que se trataba de tres hembras sin testa, pero no. Sesenta años después de su descubrimiento, los investigadores han desvelado que una de ellas «tiene una cabeza muy esquematizada que fue añadida posteriormente y con una cornamenta, por lo que la hemos identificado como un ciervo», aseguró Alberto Martínez Villa, licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo.

Este empresario e investigador presentará los resultados de su trabajo en una conferencia que pronunciará mañana a las siete y media de la tarde en la Casa de Cultura de Ribadesella con motivo del cincuentenario del descubrimiento de Tito Bustillo. Su intención pasa por dar a conocer los secretos de Les Pedroses, «una cueva desconocida y relegada en el mundo científico porque, salvo artículos parciales, nunca ha gozado de una publicación monográfica, siempre ha estado olvidada», lamentó.

Por suerte, el equipo científico que codirige Alberto Martínez Villa realizó una revisión completa de la cueva hace un año. Ese trabajo fue publicado en una revista especializada y es el que ahora será presentado en Ribadesella.

Situada en la cabecera del río San Miguel, muy cerca del núcleo rural de El Carmen, la cueva de Les Pedroses alberga expresiones gráficas «muy interesantes, aunque no es tan espectacular como Tito Bustillo». Cuenta con dos conjuntos de arte parietal pertenecientes a dos momentos diferentes. Uno en el que aparecen signos y manos y otro con figuras zoomorfas como ciervas, caballos y bóvidos. Es en este último donde se encuentra el panel más significativo, en el que aparece el cérvido que ha cambiado de sexo. Se trata de figuras propias del Magdaleniense inferior, con unos 15.000 años de antigüedad.

A pesar de contar con un fácil acceso, Martínez Villa desaconsejó abrir Les Pedroses a las visitas. «Es una cueva pequeña, que no reúne condiciones especiales para ser visitada. Yo no soy ningún experto en esta materia, pero creo que no es recomendable», afirmó. Y sobre el «recurrente» debate acerca del cupo de visitantes existente en Tito Bustillo, cree que cualquier decisión futura debe adoptarse en base a datos objetivos aportados por el análisis continuado de las condiciones ambientales de la cueva y de las posibles alteraciones causadas por el uso humano. «A partir de aquí se pueden tomar decisiones con cierta objetividad, aunque siempre estarán sujetas a la crítica y al debate, pero al menos estarán sustentadas sobre criterios científicos», añadió.

Más en estudio

En la actualidad, Martínez Villa realiza el estudio de varias cuevas con arte paleolítico en la comarca, especialmente en el riosellano Macizo de Ardines y en el valle del Sella. No descarta que, en un futuro, «de forma accidental, nos encontremos con algún nuevo acceso, porque este es un macizo que siempre estuvo sometido a pequeños cataclismos que han provocado el hundimiento de algunas bóvedas», afirmó. De este modo, si la entrada primitiva a la cueva de Tito Bustillo quedó cegada a consecuencia de esos movimientos geológicos, el macizo podría albergar más cavidades en esas mismas condiciones.

La comarca oriental es rica en pinturas rupestres y cuatro de las cuevas que las albergan celebran este mes de julio su décimo aniversario como Patrimonio de la Humanidad, una declaración otorgada por la Unesco. Son la de Tito Bustillo, La Covaciella en Cabrales, Llonín en Peñamellera Alta y El Pindal en Ribadedeva.

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