El Muja lleva sus huellas a Praga

Bloque de arenisca con los rastros estudiados por el Muja. / E. C.
Bloque de arenisca con los rastros estudiados por el Muja. / E. C.

El equipo científico del museo repasa en un congreso internacional los rastros de un reptil volador, un cocodrilo y dinosaurios carnívoros

G. P. COLUNGA.

Las huellas de vertebrados encontradas en la costa asturiana han viajado hasta Praga de la mano del equipo científico del Museo del Jurásico (Muja). Lo han hecho con motivo del XV Congreso Internacional sobre Icnofábricas, organizado en las últimas semanas por el Instituto de Geología de la Academia de Ciencias Checa y durante el cual se presentaron un total de 27 comunicaciones. Uno de esos trabajos científicos expuestos ante sus colegas internacionales fue el de Laura Piñuela y José Carlos García-Ramos, que describieron las huellas de un cocodrilo, un reptil volador y dinosaurios carnívoros. El suyo fue el único de los estudios basados en huellas de vertebrados, ya que en el congreso tienen representación mayoritaria los investigadores del campo de las huellas o icnofósiles de invertebrados.

La comunicación asturiana repasa por su parte hallazgos como un bloque de arenisca procedente de los acantilados de Villaverde, en Villaviciosa, «de gran interés ya que conserva dos rastros de pisadas de vertebrados, uno perteneciente a un cocodrilo y otro a un pterosaurio -reptil volador-, además de dos huellas aisladas de dinosaurios carnívoros -terópodos- del Jurásico Superior de Asturias, hace unos 154 millones de años», explican desde el Muja.

La descripción de las huellas de los dinosaurios carnívoros apunta a la existencia de «tres dedos largos y estrechos terminados en garras». «La longitud de las icnitas es de 19 y 6 centímetros y ambas fueron dejadas por los pies izquierdos de dos terópodos diferentes», abundan. Tanto los rastros como las huellas pertenecen a «individuos de tamaños muy pequeños que estaban caminando sobre una superficie arenosa, tapizada por ondulaciones producidas por el oleaje de la época en una antigua costa con deltas de la segunda mitad del Jurásico en nuestra región». El trabajo describe asimismo «el orden en el que se produjeron las ondulaciones del oleaje, las huellas aisladas de dinosaurios y los rastros de cocodrilo y pterosaurio». Ese congreso ahora celebrado en Praga había llegado ya a Colunga en 2011, cuando el Muja se convirtió en la primera sede española del evento.