Nuevo ataque del lobo junto a la carretera a Lagos y a «plena luz del día»

El ganadero José Ramón González toca el vientre de su oveja preñada, atacada ayer por un lobo en la subida a Lagos. / NEL ACEBAL
El ganadero José Ramón González toca el vientre de su oveja preñada, atacada ayer por un lobo en la subida a Lagos. / NEL ACEBAL

Los ganaderos Elena Barrio y José González, que pasan el invierno en una cabaña a pocos metros, han perdido ocho reses en la última semana

G. POMARADA COVADONGA.

Las bajas de ganado achacadas al lobo siguen aumentado en los Picos de Europa. Ayer mismo, pasadas las once y media de la mañana, una pareja de ganaderos hallaba a una de sus ovejas muerta en la zona de La Huesera, junto a la carretera de acceso a los Lagos de Covadonga y a menos de siete kilómetros del Santuario. Fueron unos visitantes, explicó la pastora Elena Barrio, quienes le advirtieron que el ejemplar se encontraba malherido junto a la CO-4 y, según le trasladaron, «vieron al lobo corriendo por la carretera». «La oveja estaba preñada», lamentó su compañero José Ramón González ya junto al animal muerto, que no sobrevivió a una herida en el cuello. «Se siente una impotencia muy grande y te desmoralizas», añadió Barrio.

La de ayer es una más de las pérdidas sufridas por la pareja en la última semana. «Nos desaparecieron tres ovejas y una cabra y otras dos ovejas y una cabra más están muertas», lamentaron los ganaderos, que pasan el invierno -de diciembre a marzo- en una cabaña, en la misma zona de La Huesera. «Por la noche rondan por aquí hasta cuatro lobos, uno de ellos enorme. Siempre los hubo, pero lo que pasa a la luz del día ya es descarado», explicó González. «Han perdido el miedo», respaldó Barrio. Se da la circunstancia de que la zona del ataque está próxima al Mirador de la Reina, donde hace menos de dos semanas un joven conseguía grabar a una loba a primera hora de la mañana.

La pareja de ganaderos señala además que tienen pendiente el cobro de daños de 21 ovejas y 12 cabras del año pasado. El problema, abundaron, no son solo las bajas, sino que las reses preñadas terminan abortando «por los golpes» en las huidas del cánido.

«Asfixian» al sector

Por su parte, el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro (PP), que ayer se encontró con la oveja muerta y su dueña durante una visita a los Lagos, denunció la «asfixia» que sufren los ganaderos y exigió al Principado «medidas de control reales y no postureo». Recordó además a los responsables de la Consejería de Medio Ambiente que «los ganaderos no quieren cobrar, lo que quieren es que no haya daños».

Al ataque de la pasada mañana en la CO-4 se suma el sufrido esta misma semana en la carretera a Covadonga, concretamente en una finca cercana al aparcamiento número 2 de Soto de Cangas, donde aparecieron muertas una oveja y sus dos crías de apenas dos días. «No es normal, llevamos siete ataques en diez días. El de Soto fue a seis kilómetros de Cangas», dijo el alcalde.

 

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