La obra de la N-625 será «compleja» por el «valor medioambiental» de la zona

Un técnico efectúa las mediciones del tramo de la N-625 afectado en Camporriondi. / NEL ACEBAL
Un técnico efectúa las mediciones del tramo de la N-625 afectado en Camporriondi. / NEL ACEBAL

Fomento señala que está «definiendo» la actuación en Camporriondi, mientras que en la N-634 arreglará el socavón una vez lista la escollera de Arobes

G. POMARADA

Los estragos del temporal de las últimas semanas continúan complicando la circulación en el Oriente. Es el caso de la N-625 a su paso por Camporriondi, en Amieva, donde hoy se cumplen dos semanas de cierre del carril derecho. La situación afecta desde entonces a los vehículos pesados, pues la estrechez del carril restante hace imposible su paso. Desde el Ministerio de Fomento señalan que están trabajando en la «definición de las actuaciones» para reparar los tres derrumbes y el muro descolgado en un tramo de 170 metros. Sin aventurar plazos, sí indican que será una intervención «compleja» al tratarse de una carretera de montaña que discurre por una zona de «alto valor medioambiental». De hecho, a sus pies discurre el río Sella. En la misma carretera del Pontón se registró además un argayo de toneladas de roca que mantuvo cortado el paso a la Meseta durante seis jornadas, hasta que el pasado lunes se despejó uno de los carriles.

En otra de las nacionales de la comarca, la 634, continúan también los problemas. La riada destruyó el muro que sostenía un tramo de la vía del tren a la salida de Arobes, en Parres, lo que terminó afectando a uno de los carriles. En la calzada se registran desde entonces socavones y grietas que mantienen uno de los viales cortado al tráfico. Adif trabaja en la zona desde hace dos semanas con la idea de construir una escollera de protección de la plataforma ferroviaria. Una vez finalizada esa estructura, señalan desde Fomento, podrán iniciarse las obras en la carretera, en cuya «definición» trabajan actualmente. A pesar de que desde el Ministerio no adelantan fechas para restablecer la normalidad, las primeras informaciones recibidas en el Ayuntamiento de Parres tras el hundimiento apuntaban a un plazo de dos meses.

Mejorar el mantenimiento de la N-634 para evitar incidencias de este tipo es una vieja demanda de los consistorios de Piloña y Arriondas, cuya comunicación se ve ahora complicada por este último episodio que ha obligado a instalar una regulación semafórica en el tramo afectado. No obstante, los escasos veinte kilómetros que separan a ambos municipios tienen en su haber un largo listado de argayos. Uno de los más graves fue el registrado en febrero de 2015, cuando un desprendimiento de más de dos mil toneladas de tierra y roca sepultó la carretera, también en la zona de Arobes. Los trabajos de consolidación de la ladera y construcción de un falso túnel supusieron entonces el desvío del tráfico por los pueblos.