La oruga del boj llega a Colunga y arrasa arbustos por todo el concejo

Setos afectados en la avenida de la playa, en Colunga. /  PEPE OLIVAR
Setos afectados en la avenida de la playa, en Colunga. / PEPE OLIVAR

La especie invasora, procedente de Asia, fue observada por primera vez hace diez días por técnicos del Ayuntamiento, que destacan su voracidad

G. POMARADA COLUNGA.

Tras superar hace apenas medio año la plaga de las orugas de las gramíneas, una nueva especie acecha en Colunga. Se trata de la oruga del boj, procedente de Asia, y que fue observada por primera vez en el concejo «hace diez días». Así lo indica el técnico forestal del Ayuntamiento, Pepe Olivar, que ha detectado «entre veinticinco y treinta setos afectados», tanto en la villa como en Lastres, en el instituto de Luces y en más núcleos rurales del municipio. «Está desperdigada por todo el concejo», indica Olivar, que se dio cuenta del problema al observar «algún seto blanco. Luego fueron apareciendo más y más». Destaca asimismo su voracidad, pues «en tres días son capaces de acabar» con el boj. Las orugas asiáticas suelen dejarse ver a última hora de la tarde, «a partir de las seis y media», y su desarrollo se divide en dos ciclos. Uno en primavera y otro más agresivo en verano, cuando puede llegar a comerse el tronco del boj de no encontrar hojas.

El desafío que suponen estas orugas, abunda el técnico, es que al ser alóctonas no cuentan con depredadores locales. Es más, el azote natural de la cydalima perspectalis es otra especie que trae de cabeza en Asturias: la avispa asiática, explica Olivar. «No hay pájaros de aquí que se coman a esa oruga», señala.

La alternativa que cabe aplicar en este caso es la de un ataque biológico, ya que el trampeo por feromonas ha sido descartado. «Eso controla, pero no acaba con la plaga», dice el técnico forestal de Colunga. Su apuesta va encaminada al citado ataque mediante la bacteria Bacillus thuringiensis, que afecta únicamente a la propia oruga asiática. «Cuando come la hoja esa bacteria le paraliza el sistema digestivo y muere», explica. La bacteria se comercializa desde hace décadas y el experto recuerda que «al no ser veneno no perjudica a otras especies».

A pesar de que en Colunga ha sido detectada este abril, la oruga del boj ya ha hecho acto de presencia en otros concejos asturianos en los últimos meses. Es el caso de Mieres, donde saltaba la voz de alarma el pasado marzo.