«El otoño es la mejor época para las obras», sostiene el abad de Covadonga

Estado que presenta la explanada de Covadonga. / XUAN CUETO
Estado que presenta la explanada de Covadonga. / XUAN CUETO

Adolfo Mariño confía en que la rehabilitación de la explanada, ya prevista para el pasado año por el Principado, comience «en breve»

G. POMARADACOVADONGA.

Con la festividad del día 8 ya concluida, en Covadonga toca mirar al calendario para echar a andar los plazos de las anheladas obras en la explanada. La celebración de la Santina fue tanto el pasado año como este la línea delimitada para el comienzo de los trabajos, que finalmente en 2018 no llegaron a arrancar. Por el momento, el abad Adolfo Mariño dice desconocer el momento de inicio previsto, pues «dependerá del Principado y de la empresa». Sí recuerda el abad que «la mejor época para las obras es el otoño, pues en primavera es imposible» dado el incremento de visitantes. Por ello confía en que los trabajos arranquen «en breve», sin obviar que el Puente del Pilar supone también un «tirón» de afluencia.

Desde que a finales de 2017 el Principado anunciase la inclusión del proyecto para la explanada en los presupuestos del siguiente ejercicio, el camino administrativo ha resultado largo y tortuoso. Los trámites para adjudicar la obra, concluidos a finales de este mes de mayo, se prolongaron durante medio año, ya que una de las empresas presentadas tuvo que ser excluida y la segunda mejor posicionada no llegó a entregar la documentación solicitada. Finalmente con el contrato se hizo Contratas Souto S.L., de Cangas del Narcea y con experiencia en la reparación de desprendimientos como el de La Cortina, en Lena. Su oferta fue la cuarta más baja de las catorce presentadas, de 292.745,33 euros -sin IVA-, lo que supone una baja del 18% respecto al valor estimado del contrato, de 358.080,72 euros sin impuestos.

La pasada primavera, una vez finalizado el proceso de adjudicación, desde la Consejería de Infraestructuras indicaron que la intención pasaba por consensuar la fecha de inicio «con las partes para no generar incomodidades».

«El del aparcamiento es un tema de toda la vida y de difícil solución», recuerda el abad

La obra supondrá de hecho una remodelación en profundidad de la explanada del Real Sitio y la estimación es que los trabajos se prolonguen durante tres meses. En ese tiempo la empresa deberá sustituir el aglomerado comprendido entre la Basílica y el inicio de las casas de los canónigos -edificio que alberga la tienda- por losas de piedra caliza. La zona de estacionamiento, que por el momento no se suprimirá, quedará delimitada por bordillos de piedra 'rojo Covadonga' y se mejorará el firme de canto rodado de las plazas. La piedra 'griotte' llegará también a la Vía Sacra y a la plaza de la Basílica, mientras que en materia de accesibilidad se construirá una rampa para personas con movilidad reducida entre los aparcamientos situados frente al Hotel Pelayo y el templo, en sustitución de las actuales escaleras. Las seis plazas de aparcamiento frente al hotel se transformarán en cuatro reservadas para estos usuarios y se dispondrán dos más a la entrada del Museo. Se renovarán asimismo tramos de la red de saneamiento, abastecimiento de agua potable y alumbrado.

Sin noticias del funicular

En el capítulo de tareas pendientes continúa la cuestión de los aparcamientos, un «tema de toda la vida que no es fácil solucionar», recuerda el abad. En el tramo final de la pasada legislatura, el entonces consejero Fernando Lastra recuperó tras una década el proyecto del remonte mecánico desde la finca Les Llanes, una especie de funicular que conectaría esa zona de parking con la parte trasera de la Escolanía. La inversión en la infraestructura, de 272 metros y con capacidad para 1.200 viajeros a la hora, fue entonces estimada en doce millones de euros. «No supimos más del remonte», explica Mariño, pendiente de una reunión del Patronato del Real Sitio, en el que están representados tanto el Arzobispado y el Ayuntamiento de Cangas de Onís como el nuevo Gobierno autonómico.