Parres, tradición en estado puro

Las aldeanas caminan hacia atrás para no perder de vista las andas y la imagen de Santa Marina. /  J. LLACA.
Las aldeanas caminan hacia atrás para no perder de vista las andas y la imagen de Santa Marina. / J. LLACA.

La concurrida fiesta sigue conservando esencias centenarias de los pastores que cada 18 de julio bajaban del Cuera La localidad llanisca celebró su procesión y subasta de corderos por Santa Marina

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Un año más, las tradiciones más ancestrales volvieron a revivir durante la celebración, en la jornada de ayer, de la fiesta de Santa Marina en la localidad llanisca de Parres. El festejo sigue conservando esencias centenarias de aquellos pastores que cada 18 de julio bajaban del Cuera. Y en la Vega se volvió a escenificar el rito latino de las ofrendas de panes y corderos.

La fiesta comenzaba en la Vega de Santa Marina con una misa asturiana de campaña, oficiada por el sacerdote Florentino Hoyos, cantada por el coro parroquial de Parres, dirigido por Gema Cea, y acompañado a la gaita por Julián Herrero. Tras la eucaristía se formó una procesión que tiene como principal atractivo contemplar a las mozas vestidas de llanisca y caminando hacia atrás para no perder de vista las andas y la imagen de Santa Marina, que se presentó sobre un tupido manto de rosas y paniculata.

La comitiva partió encabezada por el estandarte de la santa en manos de Luciano Gutiérrez Quintana 'Lalo'. Por detrás aparecían el gaitero Julián Herrero y el tamboritero local Manolín Fernández. Seguían tres ramos de pan artesanal, el de los pequeños a hombros de los niños Yago Guitián, Pelayo Villar, Sergio Fernández y Ari Guitián. Más de cien mozas vestidas de aldeana precedían a las andas de Santa Marina, en cuyos varales oficiaban como costaleros los lugareños Emilio Tudela, Jorge Fernández, Ángel Arenas y Sergio Tárano. El sacerdote y un elevado número de romeros llegados desde diferentes lugares del concejo cerraban la comitiva.

De regreso a la Vega, con el acompañamiento de gaita y tres tambores en manos de Begoña de la Vega, Egrellí Fernández y Lucía Fernández, las mozas cantaban las coplas del ofrecimiento de los panes del ramo y más tarde tuvo lugar la ofrenda de corderos, flores, velas y la presentación de varios niños por parte de sus familias.

La posterior subasta de los corderos, conducida por Ricardo Gómez 'Cardi', resultó, cuando menos, entrañable. Uno de los borregos se lo adjudicaba Benjamín Tamés, un parragués de 66 años que hace 55 emigraba a Suiza y desde entonces era la segunda vez en su vida que regresaba a Parres por Santa Marina. El feliz parragués matizó que le apetecía «colaborar con los vecinos» y de la fiesta recordaba que «antes era más multitudinaria, porque el 18 de julio era fiesta nacional».

La mañana de Santa Marina se daba por concluida con un festival folclórico en el que el grupo local puso en escena ocho piezas. Los críos interpretaron el Xiringüelín y la Carrasquina, mientras que los mayores bailaban el Quirosanu, el Fandango de Pendueles, las jotas de Cadavedo y el Cuera, el Pericote y el Xinringüelu de Naves, bailado este último por Jorge Fernández y las jóvenes Elisa, Alba, Nerea y Eva.

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