El «pasatiempo» de criar a las campeonas frisonas

Goyo Blanco con una de sus reses en Ribadesella. /  JUAN GARCÍA
Goyo Blanco con una de sus reses en Ribadesella. / JUAN GARCÍA

Goyo Blanco tuvo que dejar su ganadería por la crisis del sector y ahora compagina su nuevo trabajo con el hobby de los concursos

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Se llama Gregorio Blanco Álvarez, 'Goyo', es vecino de San Pedro y su principal afición fuera del trabajo es la cría de novillas de raza frisona para concurso. El motivo es claro. Goyo fue ganadero buena parte de su vida, hasta que en 2003 decidió abandonar la tradición familiar para incorporarse a la plantilla de Asturagua, la empresa que gestiona el servicio de abastecimiento de agua en el concejo de Ribadesella. «En mi casa siempre hemos vivido del campo, del ganado, así que cuando dejé la actividad a título principal, lo cogí como un pasatiempo y así sigo, con alguna ternera para sacarlas a concurso, que es lo que me gusta», explicó.

Goyo Blanco es uno de los muchos ganaderos riosellanos que, una vez alcanzada una etapa de sus vidas, optaron por el abandono de su cuota láctea y de la actividad agraria. Lo hizo por «lo que lleva a todo el mundo, la situación del campo en general y del sector de la leche en particular, que nunca fue boyante ni lo es en la actualidad». Por ese motivo cree que, «aquel que se levanta todos los días a cuidar y ordeñar vacas, tiene mucho mérito, porque la situación no es fácil».

El cúmulo de problemas en el campo asturiano va en aumento en lugar de reducirse. Los costes de producción son muy altos y los beneficios se reducen, porque los precios de la leche y de la carne no han variado en los últimos treinta o cuarenta años. Los ganaderos piden que se actualicen para acercarse a los costes del mercado y alertan de los continuos daños del lobo, en los que perciben escasa respuesta por parte de las administraciones. De este modo, en la actualidad solo se dedica a la cría de terneras, porque su actual trabajo no le permite estar sujeto al ordeño diario de vacas adultas. Con las terneras suele salir tanto a los concurso regionales y comarcales que se organizan en Asturias, así como a los campeonatos de España a los que puede acudir. Su mejor resultado, un subcampeonato nacional conseguido hace cuatro años, «un premio que te anima y siempre te da mucha más alegría».

Pasado mañana estará en un concurso que se organiza en Villaviciosa y a finales de mes, si el tiempo se lo permite, espera acudir al nacional que se organiza en el marco de la Feria del Campo de Agropec, en Gijón. «Lo principal es que el ganado vaya bien, que no tenga novedad y que luego sea lo que tenga que ser. Si sacamos algo, estupendo. Si no ya volveremos al año que viene», afirmó. Lo importante para Goyo es participar.

Al concurso ganadero Playa de Ribadesella de este domingo acudió con dos únicas novillas de las cuatro que ahora mismo tiene en casa. Lo hizo con 'Blacky' de diez meses y 'Karly' de dieciséis. Gracias a esta última, «un animal que no nació en la explotación, pero que lleva tiempo con nosotros», acaparó el premio a la mejor novilla de la raza frisona y todos los premios locales. Lo que tenga que suceder en el futuro ya se verá, pero de relevo generacional prefiere no hablar porque su única hija aún es muy pequeña para saber si seguirá con su afición o decide recuperar la tradición ganadera de la familia. «Le gustan los animales, pero es muy pronto todavía», añadió.

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