El pastor Nel Cañedo denuncia amenazas por parte de grupos en defensa del lobo

E. C. CARREÑA.

«Dios, llevo tola nueche ensin durmir del miéu». Nel Cañedo, conocido pastor de los Picos de Europa, usaba la ironía la semana pasada para hacer público un vídeo en el que denunciaba cómo estaba sufriendo amenazas por parte de grupos defensores del lobo. En concreto se refiere a un vídeo en el que una voz en off se dirige a grupos defensores de los animales y no ahorra en descalificativos para mostrar su desprecio hacia Cañedo. Las imágenes en cuestión, publicadas a través de otros perfiles de Facebook, son atribuidas a miembros del colectivo Lobo Marley, aunque en ningún momento el orador se identifica con esta organización. Son una respuesta a otro vídeo publicado por el propio Nel en el que criticaba la actitud de grupos en defensa del lobo por organizar una manifestación en Gijón.

Mientras que el pastor defiende el Plan del Lobo en un duro tono, el protagonista del vídeo le acusa de sinvergüenza y asesino, además de otros insultos. En uno de los momentos más acalorados del vídeo, cuando Nel Cañedo invita a los grupos animalistas a venir al Oriente a manifestarse, se escucha a la voz replicar: «a darte de hostias a ti». Finalmente se escucha al autor del vídeo invitando a quienes vean el vídeo a ir a Cangas de Onís a ver «a este chico tan simpático».

Tras hacerse público este vídeo, Nel Cañedo ha respondido también a través de Facebook con contundencia y acusándoles de tener una actitud mafiosa: «Tristemente, a una persona inocente como Mel Capitan (en referencia a la cazadora y bloguera que se suicidó el pasado año) la amenazasteis, humillasteis y perseguisteis hasta que la pobre, desesperada por el sufrimiento causado a su familia, terminó quitándose la vida. Algo de lo que encima os regodeasteis, valientes mediocres mentales faltos de cualquier rasgo de humanidad. Sin embargo conmigo no tendréis tanta suerte pues yo no soy tan buena persona como era Mel Capitán. El día que oséis amenazar a mi familia, yo dedicaré el resto de mi vida a empapelaros a todos para que sigáis adoctrinando y maltratando desde la cárcel. Y cuando salgáis os aseguro que no podréis pisar un solo rincón rural de España sin sentir en vuestra nuca el picor de las miradas de asco y las maldiciones lanzadas por toda la gente humilde, honrada y trabajadora de los pueblos de este país a quienes estáis difamando, calumniando e insultando a diario».