Picos, a pie y sin salirse del camino

Un grupo de esquiadores transita por el Macizo de Ándara durante la Sotres Ski Tour del pasado mes de marzo. /  NEL ACEBAL
Un grupo de esquiadores transita por el Macizo de Ándara durante la Sotres Ski Tour del pasado mes de marzo. / NEL ACEBAL

El plan rector del Parque Nacional llega para regular desde turismo a deporteTendrá una vigencia de diez años y pretende aunar la «protección» con el «desarrollo sostenible» dentro del espacio centenario

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Después de trece años de espera, el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) llega al Parque Nacional de los Picos de Europa para ordenar desde las zonas prohibidas al ser humano a acciones tan puntuales como los decibelios máximos de una conversación. El qué está permitido y el dónde son dos de las cuestiones que subyacen en un documento que encara los últimos días de exposición pública, tras cerca de dos meses recibiendo alegaciones. Una vez aprobada, previsiblemente en 2020, la 'Constitución' de Picos regirá el primer espacio protegido de España durante un periodo de diez años.

En un Parque Nacional en el que conviven múltiples intereses, desde el turístico al ganadero, pasando por la propia conservación, el PRUG se marca la meta de la «protección» a la par que apuesta por el «desarrollo sostenible» del territorio. El punto de partida pasa por ordenar el 'tablero de juego'. Las 67.455 hectáreas de territorio se dividen así en cinco zonas, de mayor a menor protección: reserva, uso restringido, uso moderado, uso especial y asentamientos tradicionales. En la vertiente asturiana, el nivel máximo de conservación -reserva- se aplicará a más de 267 hectáreas, que quedarán cerradas a los visitantes. En esa zona se incluyen los cauces bajos del Río Dobra, Pelabarda, Junjumia y Pomperi y la zona del helero del Jou Negro. Solo las expediciones con «fines científicos o de gestión» o las actuaciones «de salvamento, policía y vigilancia ambiental» podrán sortear esa veda.

En un segundo nivel de protección, el del uso restringido, quedarán comprendidos un total de catorce espacios asturianos y 6.610 hectáreas. Serán los tres macizos -de Ándara, Los Urrieles y Cornión-, canales del Cares, la sierra de Beza, el bosque de Pome, el cañón del río San Esteban, la cuenca del río Mildón, la vega de Comeya, el picu La Rasa, el estanque de La Mina, el Llagu Rasu, el lago de Moñetas, el Enol, el Ercina y la Turbera de Ercina. En estas zonas, salvo excepciones, quedará prohibido el tránsito.

Las 67.455 hectáreas se ordenan en cinco zonas, de mayor a menor grado de protección Queda abierto el cierre a los coches privados en Lagos y los cupos máximos de visitantes Ganadería y montañismo son consideradas actividades compatibles y necesarias

Por su parte, a las 20.109 hectáreas de la zona de uso moderado -el grueso de la superficie asturiana- sí se podrá acceder libremente a pie y en coche por pistas y carreteras. La libertad de acceso se extiende a la quincena de zonas de uso especial, como el aparcamiento de Buferrera, las terminales del funicular de Bulnes y las carreteras CO-4, N-621 a su paso por Peñamellera Baja, la AS-264 a Sotres y la CA-1 entre esa misma localidad cabraliega y Poncebos. A los pueblos de Sotres, Bulnes, Camarmeña-Poncebos, Tielve y Covadonga se aplica la zona de asentamiento tradicional, y en ellos solo se regularán las actividades que «pudieran afectar a la conservación».

De este modo, de la zonificación se derivan dos normas generales: el tránsito a pie estará permitido a residentes y visitantes en la mayor parte del Parque siempre que se desarrolle por senderos, veredas y trochas ya existentes. También a los vehículos se aplica la regla general de permitir la circulación por las carreteras, mientras que las pistas quedan limitadas a aquellos autorizados, como vecinos o ganaderos. En viales sensibles, como el de los Lagos, el documento sí abre la posibilidad a un cierre al tráfico de coches privados.

Ajustar el pastoreo

Sobre ese tablero de juego se levantan las normas concretas, entre ellas la de controlar el turismo. El PRUG abre la puerta a fijar cupos de visitantes, salvo en los pueblos. Otra de las actividades económicas de mayor peso en el Parque, la ganadería, queda comprendida bajo dos términos clave: «compatible y necesaria», al igual que el montañismo. La traducción es que se fomentará el pastoreo extensivo y tradicional, mientras que del lado de las restricciones caen el almacenamiento de estiércol, solo permitido en los pueblos, y los desbroces. Estos últimos deberán desarrollarse entre el 1 de agosto y el 31 de marzo, sobre una superficie continua de diez hectáreas y en zonas de uso moderado y restringido serán necesarias autorizaciones acompañadas de un estudio de afecciones. El plan dice además que se tratarán de evitar «posibles situaciones puntuales de sobrepastoreo o infrapastoreo que deterioren los hábitats naturales, ajustando las cargas ganaderas».

Con usos que quedan asentados de forma meridianamente clara conviven toda una serie de cuestiones que se sitúan en el limbo de futuros subprogramas. Ocurre, por ejemplo, con fauna salvaje como el lobo, el jabalí y el ciervo, cuyos planes de control no aparecen desarrollados por el momento. Del lado de la incógnita caen también infraestructuras como el tren cremallera a los Lagos: «Este PRUG no dirá si lo tiene que autorizar, pero al menos no dirá si lo tiene que prohibir», resumía en diciembre el consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra.

Lo cierto es que el plan rector apuesta por dar prioridad a las infraestructuras existentes frente a las de nueva creación. La misma máxima se aplica a cabañas y demás construcciones agrícolas y ganaderas, que no podrán edificarse de cero fuera de los pueblos. Por su parte, los proyectos para queserías, uno de los motores económicos de Picos, estarán permitidos en pueblos y la zona de uso moderado «siempre que se ubiquen en edificaciones preexistentes».

En cuanto a la práctica de deportes de montaña y turismo activo, la regulación es extensa. Los senderistas podrán transitar por la mayoría de caminos, si bien al paso en bici o caballo se reservan 45 en el conjunto de las tres vertientes. De las cuevas existentes, siete cavidades se dispondrán para fines deportivos o comerciales, entre ellas las cabraliegas de Cuarmada, Culiembru, Pregüeles y la oniense de Beresna. La Torca Urriellu, como monumento natural, necesitará autorización o incluso estudio de afecciones.

19 millones de euros

La escalada clásica y en hielo será libre, salvo en reservas y una treintena de sectores acotados, entre ellos los asturianos de la zona de Dobra, Comeya, Tielve, Mildón, Sotres o Peña Maín. Las pruebas deportivas cuentan, asimismo, con un listado de autorizadas, coincidentes con aquellas que ya venían desarrollándose. Serán un total de 22 en las tres vertientes, de las cuales a Asturias le corresponden nueve: la Vuelta a España, la Clásica Cicloturista a los Lagos, la Marcha Cicloturista a Cabrales, la travesía de esquí Andrés Regil, el Sotres Ski Tour, la subida a pie a los Lagos y tres carreras más de montaña en los concejos de Cangas, Cabrales y Peñamellera Alta. El número máximo de participantes será de cuatrocientas, excepto para aquellas que discurran por carreteras asfaltadas, sin límite.

Para desarrollar todas las medidas del documento, el Parque Nacional contará con una presupuesto de 19.063.000 euros, a repartir entre los diez años de vigencia.

Más