El plan general solo prevé aumentar el suelo urbano residencial en Llanes

Terrenos de La Talá por los que podrá crecer la capital llanisca en su parte occidental . /  NEL ACEBAL
Terrenos de La Talá por los que podrá crecer la capital llanisca en su parte occidental . / NEL ACEBAL

Contempla más suelo industrial y terciario en los tres polígonos y en Posada, mientras Celorio, Nueva, Poo y Barro mantienen sus límites

LUCÍA RAMOS LLANES.

Prometieron un planeamiento conservador y lo han cumplido. El nuevo Plan General de Ordenación (PGO) de Llanes solamente contempla nuevos terrenos urbanizables con finalidad residencial para la capital del concejo. Se trata de cuatro sectores que suman algo más de diecinueve hectáreas y en los que se prevé la construcción de un máximo de 307 nuevas viviendas. Son la zona de La Talá, en el extremo más occidental de la villa, los entornos de La Torre y el Carrocedo y un pequeño espacio en Pancar, todos ellos hacia el sur de la capital.

Según se indica en la Memoria Justificativa que forma parte del documento que la próxima semana se llevará a Pleno para su aprobación inicial y al que tuvo acceso EL COMERCIO, estos futuros suelos urbanizables de uso residencial «se limitan a localizaciones de máxima idoneidad y continuidad de la estructura urbana de la villa de Llanes, orientadas por dinámicas de crecimiento latentes o necesidades de consecución de espacios de interés general, sistemas generales estructurales en riberas o parques periurbanos». De estos cuatro sectores será el de La Talá el que un mayor crecimiento acoja, con un máximo de 156 viviendas, en su mayor parte protegidas. Además, se establece que se destinará un 40% de la edificabilidad del sector a usos no residenciales y al menos un 20% a a usos residenciales en tipologías diferentes a la predominante.

Seguirá la zona de La Torre, con 86 viviendas nuevas en cuya construcción se deberá respetar e integrar en la medida de lo posible el arbolado antiguo existente en los terrenos. Aquí el documento de aprobación especifica que «se garantizará la plena continuidad entre el sistema de espacios libres públicos y zonas verdes del sistema local y los del sistema general colindantes».

En el entorno del Carrocedo se prevé la edificación de hasta 59 nuevas viviendas, exigiendo, eso sí, la máxima integración paisajística y que respete tanto la antigua carretera de Pancar, como la reguera y el ámbito del conjunto histórico del Cueto. Finalmente, en Pancar apenas se contempla la construcción de once nuevas viviendas que deberán integrarse con el entorno.

A estos ámbitos de uso residencial se suman otros cinco sectores de suelo urbanizable con destino industrial, que en conjunto suman algo más de diecisiete hectáreas, y dos áreas urbanizables no sectorizadas de casi nueve hectáreas y media en total. Se reparten en el polígono de Piñeres, haciéndolo crecer hacia el Este; en el de Posada, que prácticamente duplicará su actual superficie, y en San Roque del Acebal. Este último enclave, señala el equipo redactor, no está oficialmente considerado como un polígono industrial, si bien hace las veces de uno, albergando en sus terrenos naves y negocios de diferente tipo. El nuevo planeamiento contempla un incremento de su superficie de uso industrial tanto hacia el Oeste como hacia el Sur. Estos siete sectores, indica el equipo redactor, «suponen una importante dotación de suelo» y se reparten en «implantaciones diversas de máxima idoneidad, por accesibilidad -relación con A-8-, servicios y condiciones urbanísticas y ambientales».

Finalmente, se clasifica otro sector urbanizable más, de casi 15.000 metros cuadrados, en la zona norte de Posada, junto al polígono, para actividades productivas de usos terciarios, «con amplias compatibilidades para otras funciones y servicios vinculados a nuevas demandas productivas -logística, servicios avanzados, oficinas, etc.-», se indica en la Memoria Justificativa.

Cirugía urbanística

El austero crecimiento del suelo urbanizable que plantea el documento de aprobación inicial se ve compensado con la previsión de más de 1.300 nuevas viviendas en suelos urbanos ya existentes. Esto afecta, además de a los tres grandes núcleos del concejo -Llanes, Posada y Nueva-, a cuatro localidades que los redactores han decidido incluir como suelo urbano de núcleo tradicional: Barro, Celorio, Poo y San Roque del Acebal. En estos casos, el incremento en el número de edificaciones residenciales se llevará a cabo aprovechando los espacios existentes de suelo urbano consolidado, pero también en los sectores de suelo urbano no consolidado.

Concretamente se contemplan diecinueve sectores de este último tipo de suelo, «para los que no se establece la ordenación detallada y por tanto será precisa la formulación del correspondiente instrumento de planeamiento», repartidos en Llanes, Nueva, Posada, Barro, Celorio y San Roque del Acebal. Podrán levantarse aquí hasta 460 nuevas viviendas. Además, dentro del suelo urbano consolidado también se contemplan 33 ámbitos de actuación asistemática que podrían albergar hasta 270 nuevas edificaciones residenciales.