«El polvo siempre vuelve a aparecer, pero la situación está controlada», dice Ramón Canal

El yeso presente ayer en la zona de obra, con el silo al fondo. / CUETO
El yeso presente ayer en la zona de obra, con el silo al fondo. / CUETO

Tras la fuga de yeso en el barrio riosellano de El Picu, servicios de limpieza y bomberos se han afanado en devolver la normalidad a la zona

JUAN GARCÍARIBADESELLA.

El riosellano barrio de El Picu va recuperando poco a poco la normalidad tras el pulverulento episodio de este miércoles, cuando una fuga de yeso cubrió de blanco la zona. A sabiendas de que es difícil decirle adiós al polvo para siempre, los servicios de limpieza y los bomberos se han empleado a fondo para devolver la calma a esa manzana de viviendas situada en la margen izquierda de la ría del Sella. «Por mucho que lo limpies, el polvo siempre vuelve a aparecer, pero podemos decir que la situación está controlada y con más o menos normalidad», aseguró el alcalde, el socialista Ramón Canal.

Tras hacerse público el incidente, los primeros en personarse en la zona fueron los agentes de la Policía Local de Ribadesella. A partir de ahí, el Ayuntamiento se puso en contacto con el 112 Asturias para conocer el protocolo de actuación y poco después fueron los bomberos los que intervinieron soplando, barriendo y recogiendo el polvo. «Al tratarse de yeso no se podía utilizar agua, así que tuvieron que actuar de esa otra forma», explicó el alcalde.

Según los datos que maneja Ramón Canal, todo apunta a que el escape de yeso se produjo durante el trasvase del camión-cuba al silo donde se almacenaba ese producto industrial. Al parecer, la manguera de unión entre ambos se desconectó y se descontroló, pulverizando todo el barrio, un accidente de empresa en el que lo importante es que «no causó daños personales» y entre los materiales, las únicas molestias de suciedad se registraron en vehículos e infraestructuras cuyos gastos han sido asumidos por el seguro de la constructora que trabaja en la parcela de El Concilio. «La verdad es que este edificio no tiene mucha suerte en la ejecución de las obras, cada poco tiene algún percance», lamentó Canal.

El edificio en construcción comenzó en julio de 2016 y aún no tiene fecha de conclusión, «aún les faltan unos cuantos meses de trabajo». Según el convenio suscrito en su día con la promotora de El Concilio, al Ayuntamiento de Ribadesella le corresponde uno de los bajos comerciales del inmueble y «ya estamos diseñando un poco cómo tiene que quedar para el futuro uso, está en la fase final, pero los remates siempre son lentos». El equipo de gobierno aún no sabe la utilidad final que se le dará al local. Se están barajando varias opciones, pero aún no está clara la futura utilidad.

Vandalismo y Pleno

Por otro lado, Ramón Canal espera que los bárbaros de la noche respeten el aro salvavidas recientemente instalado en el playa de La Atalaya y no desaparezca como ya ocurrió en otras ocasiones, «porque es una zona dada al vandalismo». De hecho, hace poco «rompieron la puerta de la caseta de salvamento y lo revolvieron todo», censuró. También anunció el inminente inicio de un curso de formación dirigido a los socorristas de las playas del concejo para el manejo del 'anfibugui' que se ofrece a las personas con movilidad reducida.

Canal también anunció que el Pleno extraordinario para aprobar el nuevo organigrama municipal se celebrará la semana que viene porque «la Ley nos está apretando». El plazo para convocarlo es de treinta días hábiles después del pleno de investidura, celebrado el 15 de junio. Es decir, finaliza el viernes 26 de julio, aunque el alcalde quiere convocarlo a lo largo de la semana que viene. «Es algo que nos urgen, porque tenemos que hacer las delegaciones de competencias, la composición de las comisiones informativas y, sobre todo, la Junta de Gobierno que, al no estar constituida, está paralizando muchos asuntos», explicó el regidor, quien alcanzó la Alcaldía tras pactar con el único edil de Ciudadanos.