Preparados para celebrar Les Piragües

Belisario Suárez, bajo su enseña sellera, en Arriondas./
Belisario Suárez, bajo su enseña sellera, en Arriondas.

Vecinos y negocios de Arriondas y Ribadesella tiñen de color sus calles para la fiesta | «Las banderas y el colorido crean un ambiente sellero que gusta a la gente y anima a festejar», indican los empresarios ribereños

LUCÍA RAMOS RIBADESELLA/ARRIONDAS.

Les Piragües ya están aquí y los concejos ribereños, con sus capitales a la cabeza, no han dudado en engalanarse para la ocasión. El ambiente festivo ya comenzó a hacerse notar a mediados de semana, con la llegada de los primeros turistas y campistas, pero fue ayer cuando el espíritu sellero terminó de inundarlo todo, con la inauguración oficial de la fiesta, por la tarde, en Arriondas. Tanto la villa parraguesa como su vecina riosellana lucían para entonces coloridas y animadas, gracias en gran parte a la cada vez mayor implicación de vecinos, hosteleros y comerciantes.

En Ribadesella el número de banderas que ondeaban en las fachadas de sus edificios se multiplicó respecto a años anteriores, como constataban residentes y empresarios. «Nunca vi a esta villa tan sellera, es una maravilla», reconocía Cheli Cuervo, de la tienda Albana, ubicada en una de las arterias principales de Ribadesella. Lo hacía mientras terminaba de colocar a la puerta de su negocio varios chalecos y monteras, sin olvidar los coloridos collares. Unos complementos que, como cada año desde que abrió su juguetería, volvió a colocar Analía García a la jirafa que da nombre a su establecimiento. «Es bonito y tenemos que colaborar todos, pues presta ver la villa así de guapa», apuntó. Reconoció, eso sí, al igual que su colegas, que Les Piragües atraen gente, pero no suponen un incremento notable en las ventas. «La gente viene sobre todo a pasarlo bien, a comer y a beber», apuntó Cuervo.

Y vaya si comen y beben. «Estamos encantados, a tope. Ya empezó a notarse el ambiente sellero días antes del Bollu y ahora no paramos», apuntaba el hostelero Belisario Suárez desde El Mirador, en Arriondas. «Aquí siempre hubo tradición de decorar las calles y los edificios, pero este año estamos echando los restos. La villa está preciosa y se crea un ambiente de fiesta que encanta a la gente y nos viene bien a todos. Anima a festejar», insistió. A pocos metros, el taxista Ángel Collía le daba la razón y apuntaba que son muchos los clientes que se sorprenden al encontrarse Arriondas tan engalanada. «Les llama mucho la atención y a nosotros nos entra un poco la envidia, pues nos gustaría estar con ellos festejando, aunque este incremento del trabajo nos viene genial», señaló.