La producción de Cabrales sigue bajando, con 35.700 kilos menos

Salud Herrero, de la quesería Valfríu, coloca las piezas de Cabrales en sus instalaciones de Tielve. Fueron los vencedores del último certamen. / J. LL.
Salud Herrero, de la quesería Valfríu, coloca las piezas de Cabrales en sus instalaciones de Tielve. Fueron los vencedores del último certamen. / J. LL.

Durante el último ejercicio se elaboraron 418.905 kilos de queso, un 7,9% menos que en 2017 que los productores achacan a los ataques del lobo

L. RAMOSCARREÑA.

Continúa el descenso en la producción de queso Cabrales. Si en 2017 se registraba una bajada del 8,3 respecto al periodo previo, el pasado año la disminución fue algo menos acusada, de aproximadamente un 7,9%, quedándose finalmente la producción de este manjar de los Picos de Europa en 418.905 kilos, unos 35.700 menos.

Un descenso que, de nuevo, los productores achacan al incremento de los ataques del lobo y a uno de sus efectos más directos: la falta de relevo generacional. «Si no ponen solución a los problemas que tenemos, ¿quién va a querer venir a empezar nada?», lamentaba ayer la presidenta del Consejo Regulador de la DOP del Queso Cabrales, Jéssica López. «No podemos estar perdiendo continuamente cabezas de ganado porque quieran tener la zona llena de lobos», criticó, y recalcó que «de momento, el queso se hace con leche, no con agua, pero parece que prefieren tener lobos a pastores». Efectivamente, en 2018 el número de productores de la DOP se redujo en uno, quedándose en 28.

La elaboradora reconoció que «da rabia» ver cómo esto sucede mientras el Cabrales está en todo lo alto, habiendo entrado recientemente en el libro Guiness de los Récords como el queso más caro del mundo. «Nos usan para vender Asturias y está muy bien que aprovechen la fama del Cabrales y el hecho de que sea un producto artesano y de calidad para promocionarse, pero necesitamos que luego nos apoyen de verdad», insistió.

Y es que, precisamente, si hay algo en lo que desde hace años llevan haciendo hincapié desde la DOP, es en el cuidado tanto de las materias primas como del proceso para lograr piezas de la más alta calidad, consiguiendo que su queso se haga un hueco entre los productos más apreciados y valorados.

Una materia prima que durante el último ejercicio sufrió ligeras fluctuaciones. Así, la leche de vaca bajó en casi 250.000 litros, quedándose en 4.548.530, procedentes de las cerca de setecientas cabezas de ordeño disponibles. En el caso de la leche de oveja, en 2018 se produjo una ligera recuperación tras la drástica bajada sufrida en el periodo anterior. Finalmente, fueron 39.045 los litros que produjeron las 1.023 ovejas registradas. Por su parte, la leche de cabra bajó en casi 18.000 litros respecto al periodo anterior, quedándose en 79.527, procedentes de las 1.193 cabezas existentes.

Pese al descenso en kilos de producto, hubo un formato, el de las cuñas, que creció considerablemente en el último año, alcanzando las 259.965 piezas. No fue así con los quesos enteros, que se quedaron en 241.925 ejemplares, 21.976 menos que en el ejercicio previo.

Un año más, los quesos en formato grande, de los que proceden las cada vez más demandadas cuñas, fueron mayoría en 2018, con 150.587 piezas frente a las 104.791 que los queseros produjeron en tamaño medio y pequeño.