«Esto no se puede aguantar», claman en Llanes tras un nuevo coche quemado

Estado en el que quedó el vehículo afectado por las llamas, un Fiat 500. /vecinos barrio bustillo
Estado en el que quedó el vehículo afectado por las llamas, un Fiat 500. / vecinos barrio bustillo

Los vecinos de la zona del barrio Bustillo vuelven a reclamar la instalación de cámaras al ser el octavo vehículo que arde en menos de un año

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

La historia se repite para desesperación de los vecinos. Apenas una semana después del último incidente, el entorno del barrio Bustillo de Llanes volvía a ser escenario la pasada madrugada de un nuevo incendio que se saldó con un vehículo quemado parcialmente. Según indicaron desde el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) a EL COMERCIO, fue a las 5.38 horas cuando se recibió el aviso de que un turismo estaba ardiendo en la calle Gutiérrez de la Gándara. Hasta el lugar, donde ya se encontraban efectivos de la Policía Local, se desplazaron varios bomberos del parque llanisco a bordo del vehículo de primera salida y en apenas veinte minutos lograron apagar y refrigerar el vehículo.

Las llamas se iniciaron en la zona del motor y devoraron la parte delantera. Por suerte, la inmediata actuación de policías y bomberos impidió que el fuego se propagase y no hubo más coches afectados, pese a que en la zona sí había varios estacionados.

Este suceso, que desde la Asociación de Vecinos del Barrio Bustillo achacaban ayer a «un nuevo acto de vandalismo», tuvo lugar justo una semana después de que ardiesen otros tres vehículos, afectando incluso a un bloque de viviendas cercanas, y después de que el pasado septiembre ardieran parcialmente otros cuatro coches. Algo que, para los residentes en la zona, «no puede ser casualidad». «La gente está angustiada y cuando llega la noche todos pensamos que puede volver a suceder», lamentó el presidente de la entidad vecinal, Pedro Morán, quien relató cómo «anoche –por el viernes– tiraron unos petardos y al momento estábamos todos los vecinos asomados a la ventana con miedo, eso no es normal».

El portavoz de los vecinos reconoce que «no se puede poner un policía en cada calle», pero sí recalca, como ya hiciera una semana atrás, que «la instalación de cámaras sí sería efectiva, tanto para disuadir como para poder dar con la persona o personas que estén detrás de estos actos». Unos actos, agregó, que «aunque por el momento solo produjeron daños materiales, de seguir así podrían ir más allá». De hecho, indicó, «durante el incendio de la pasada semana hubo fuertes explosiones y la defensa del coche salió volando, en llamas, cayendo sobre un tejado cercano».

Tenemos miedo

En la zona los vecinos se muestran de acuerdo con Morán y reclaman más medidas de seguridad. «Tenemos miedo, ¿cómo no vamos a tenerlo?», asevera una mujer que lleva décadas viviendo en el barriu y que teme incluso dar su nombre por si «los sinvergüenzas que estén haciendo esto me cogen manía y van a por mí». La pasada semana su vivienda fue una de las afectadas por las llamas que arrasaron por completo uno de los vehículos. «Menos mal que no tenía la ropa tendida como otras veces, pues podría haber entrado el fuego», lamentaba ayer. Y, junto a ella, un familiar le daba la razón e indicaba que, tras lo sucedido, duerme con las ventanas cerradas. «Estábamos durmiendo y nos entró todo el humo, tenemos miedo de que vuelva a suceder y podamos intoxicarnos», señaló.

«Estamos hartos, esto no se puede aguantar», criticaba, por su parte, Ana María Collera, y lamentaba que «ya parece que no puedes dejar el coche aparcado en la calle». Como sus vecinos, se mostraba favorable a la instalación de cámaras de videovigilancia y advertía de que «podían haberse quemado más coches o incluso saltar a los edificios». Precisamente en uno de los inmuebles más próximos al lugar reside Kely Junco, quien aseveraba que «comienza a ser preocupante» e indicaba que, debido al vandalismo, en su portal tuvieron que instalar una portilla.