Las quinientas mujeres de Santa Rita

La imagen de Santa Rita procesionó en Llanes arropada por quinientos fieles. / NEL ACEBAL
La imagen de Santa Rita procesionó en Llanes arropada por quinientos fieles. / NEL ACEBAL

«Sería hoy una mujer maltratada por su marido», explicó el cronista de Parres sobre la vida de esta viuda metida a monja Arriondas y Llanes procesionaron a las imágenes sobre lechos de rosas rojas

G. FERNÁNDEZ / G. P. LLANES/ARRIONDAS.

En Llanes y Arriondas, dos de las villas más significativas de la comarca, se celebraron ayer importantes actos litúrgicos en honor a Santa Rita, una de las santas más populares de la iglesia católica porque no tuvo una existencia fácil, sino una vida de padecimientos en su matrimonio, con sus hijos y hasta en la propia comunidad religiosa de las agustinas. Vivió entre los siglos XIV y XV y su testimonio todavía atrae la atención de mujeres y hombres sencillos.

La jornada festiva en Llanes se iniciaba con una misa en la basílica, que se encontraba abarrotada. Más de 500 personas, en su mayoría mujeres, ocupaban las tres naves del templo. La misa fue oficiada por el párroco, Florentino Hoyos, y cantada por el coro parroquial. En la homilía, el párroco desgranó detalles de la vida de la santa italiana y recordó que desde hace siglos «Llanes es un lugar de encuentro de peregrinos para venerar a Santa Rita». Nada exagerado, porque en la villa se encontraban decenas de personas llegadas de diferentes puntos del concejo y de todos los municipios costeros cántabros, desde Val de San Vicente hasta Torrelavega. Acudieron acompañadas por ramos de rosas y uno de los centros florales más espectacular lo traía la porruana Dori Amieva Peláez.

Tras la misa se formó una procesión que transitó por el casco histórico de Llanes. Abría la marcha el estandarte de Santa Rita, trasladado por José Alberto Santiago 'Canene', quien llevaba como asistentes en las borlas a Carmina Pernía y Loli Cerezo. La imagen de la santa, sobre un tupido manto de rosas y a hombros de Agustín Martín, Javier Abello, Manuel Julio García y Víctor Otero, caminaba por delante de más de medio millar de personas que participaron en el cortejo.

A la misma hora, Arriondas hacía lo propio con la imagen de Santa Rita donada por una feligresa tras la Guerra Civil. A hombros de cuatro mujeres, la santa partía de la iglesia parroquial de San Martín para completar un recorrido por la calle Argüelles, la vía Ramón Menéndez Pidal y la Juan Carlos I, en paralelo al río Sella. Seguida por más de un centenar de devotos, la marcha estuvo amenizada por la banda de música de San Martín de Rey Aurelio. Tampoco faltaron a la fiesta más querida por los parragueses una decena de párrocos de la comarca y los imprescindibles ramos, subastados por Titu Manzano.

El repaso a la figura de Rita de Cascia, «soltera, casada, viuda y monja», tampoco faltó en la capital parraguesa. De su glosa se encargaba el cronista oficial del concejo, Francisco Rozada, que apuntó que «Santa Rita sería considerada hoy una mujer maltratada por su marido». Cuenta la tradición que el día de su muerte tuvo como último deseo recibir una rosa. Y lo consiguió, un hecho considerado excepcional por tratarse del mes de diciembre. Esa flor fue la que ayer depositaron a sus pies los parragueses que, hace cuatro años, recuperaron una procesión que se remonta a 1892.