La reciella de los Picos se redujo un 70% en las dos últimas décadas

De continuar el descenso en los mismos niveles, en 2027 el espacio protegido se enfrentaría a la desaparición total de cabras y ovejas

La reciella de los Picos se redujo un 70% en las dos últimas décadas
GLORIA POMARADA / LUCÍA RAMOS COVADONGA.

La de los pastores en Picos es una presencia milenaria que el siglo XXI ha venido a alterar. Los datos sobre la carga ganadera de reciella -cabras y ovejas- en el primer parque nacional de España así lo demuestran, con unos registros en caída libre desde hace más de dos décadas. En 1997 eran 19.380 las cabezas de ganado menor contabilizadas en la vertiente asturiana del espacio protegido según los datos del Parque, entonces integrado por Amieva, Cabrales, Cangas de Onís y Onís. Desde esa fecha, inicio de la serie histórica en los análisis recientes, el número de reses de ovino y caprino muestra un progresivo retroceso que ha llevado a cerrar 2018 con 5.966 ejemplares censados. Son un 69,2% menos que en 1997, lo que se traduce en la desaparición de 13.414 ejemplares. De mantenerse esa evolución, serían necesario treinta años para la total desaparición de la reciella, con lo que en 2027 no quedarían ni cabras ni ovejas en los Picos de Europa.

La evolución anual, siempre según los datos del espacio protegido a través de los sucesivos informes sobre la carga ganadera, revela que la mayor sangría se produjo en los primeros años del presente siglo, con descensos de hasta el 37,4% entre 2000 y 2003. Al ejercicio siguiente, en 2004, la reciella en Picos se situó por debajo de la barrera de las 10.000 reses, una marca que nunca ha vuelto a superar a pesar de que en este tiempo se han registrado ejercicios con datos ligeramente al alza. Ocurrió por ejemplo en 2006 y 2015, este último año correspondiente a la ampliación del Parque Nacional a las Peñamelleras, por lo que el ganado correspondiente a ese territorio anexionado pasó a computarse.

La tendencia, no obstante, se mantiene estable desde hace una década, con valores que se sitúan la reciella en torno a los seis mil ejemplares. Los últimos ejercicios revelan además que el fenómeno del decenso no cesa: en 2017 eran 6.806 las ovejas y cabras contabilizadas en Picos, mientras que en 2018 bajaron a la mencionada cifra de 5.966, un 12,3% menos. Por concejos, el pasado año fue Cabrales el que experimentó una mayor pérdida de reciella: hasta un 18% pasando de las 3.140 ovejas y cabras de 2017 a las 2.559 de 2018. En el resto de municipios con territorio en el espacio protegido, Onís perdió en el último ejercicio un 14% de su reciella y Amieva el 12%, mientras que Cangas y las Peñamelleras se situaron en un 2% y un 3% respectivamente.

Los mayores descensos en la cabaña ganadera se registran en la reciella, si bien el fenómeno no es ajeno a los ejemplares de bovino presentes en el Parque Nacional. Desde 1997, el número de cabezas de vacuno que pasta en el espacio protegido se ha mantenido en torno a las 10.000, con sucesivos años de altibajos y un repunte en 2015 achacable también a la inclusión de las Peñamelleras en el Parque Nacional. Por su parte, en 2018 el número de reses descendió un 0,7%, pasando de las 10.579 de 2017 a las 10.508 contabilizadas al cierre del pasado ejercicio.

La disminución de reses va acompañada de las bajas de profesionales en la actividad ganadera. En 2018 fueron dos los ganaderos que perdió Picos, que se sitúa así en la cifra de 368 censados. El mayor volumen corresponde a Cangas de Onís, con 189, seguido de Cabrales, con 60. El cabraliego fue además el único municipio de la vertiente asturiana que vio aumentar en 2018 su número de profesionales: lo hizo, no obstante, en uno solo.

5.933 bajas por el lobo

Los datos que manejan la dirección del espacio protegido no solo atañen a la cabaña ganadera, sino que también vienen realizando un seguimiento del lobo desde 1986, año en el que recolonizó el Parque Nacional», recoge un informe interno al que ha tenido acceso este periódico. El mismo documento apunta a que, desde 1987, la reproducción de los cánidos ha sido constante. Así, de la última etapa del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hasta 1995, existen constancia de al menos dos manadas. Actualmente la crifra estimada alcanza las seis manadas, con una media de 7 a 9 ejemplares. La densidad, apunta el informe, es de siete lobos por cada cien kilómetros cuadrados.

Del periodo 1986-2017 existen también cifras relativas a daños, que sitúan en un total de 5.933 las reses afectadas. Entre esos mismos años, se extrajeron 173 lobos vinculados a Picos, de los cuales trece fueron encontrados muertos. Del interior del propio Parque se extrajeron 72 ejemplares -el 42%- y fuera del espacio protegido 101 -el 58%-.