Entre fuertes corrientes y cataratas: complicado rescate a dos espeleólogos atrapados en una cueva de los Picos de Europa
Dos vecinos de Oviedo y Salas estuvieron nueve horas durante la noche en la Cueva del Agua, en Onís, tras desatarse una fuerte tormenta
B. López
Sábado, 8 de noviembre 2025, 13:13
El reloj marcaba la 1.14 horas de la madrugada cuando el 112 recibió la llamada alertando de que dos espeleólogos se encontraban atrapados en la Cueva del Agua, ubicada en Demués, en el concejo de Onís, en los Picos de Europa, por una fuerte crecida de agua.
Los espeleólogos, dos hombres de 40 y 47 años, vecinos de Salas y Oviedo respectivamente, se adentraron en la cueva este viernes sobre las 19 horas para completar las líneas de seguridad para una práctica prevista este fin de semana junto a más compañeros. Hasta la zona se desplazaron cinco de ellos, dos entraron y tres se quedaron fuera esperando.
Las características de la cueva hacen necesario instalar la línea de seguridad y preparar las salidas antes de realizar la práctica, actividad que realizaban cuando hacia las 19.30 horas de la tarde se desataba una fuerte tormenta de agua que hizo que el agua comenzase a arrollar de manera vertiginosa, provocando fuertes corrientes y cataratas que hacía imposible retornar sobre sus pasos. El agua había incluso inundado la línea de seguridad establecida.
El resto del grupo se alarmó al no tener noticias de ellos y, tras comprobar que se hallaban atrapados por el agua, dieron aviso a los servicios de emergencia.
Poco después, se desplazó un equipo de tres componentes del Greim de Cangas de Onís, expertos en esta materia. Allí observaron que debían configurar una nueva línea de seguridad, ya que era imposible utilizar la que habían establecido los espeleólogos. Con gran dificultad, debido a las fuertes corrientes de agua y cataratas que se habían formado y que descendía por la cueva con gran fuerza, lograron establecer una línea paralela, evitando el gran salto de agua que se había formado y que hacía imposible el acceso hacia los atrapados.
Finalmente, tras sortear todas las dificultades, llegaron hasta donde se encontraban los espeleólogos, que presentaban leves síntomas de hipotermia y que estaban intentando guardar el calor corporal con una manta térmica. Hay que tener en cuenta que la equipación que llevaban no estaba preparada para el cambio súbito de meteorología que se produjo en pocos minutos.
La Guardia Civil recuerda que «estos rescates conllevan una dificultad técnica muy elevada, las cuevas de espeleología son estrechas, escarpadas y, en este caso, el caudal del agua que circulaba por su paso es muy elevado, dificultando su trayectoria e incluso su comunicación, debido al fuerte ruido del agua al caer».
A las 4.25 horas de la madrugada, los accidentados salían de la cueva en buen estado de salud, salvo por una ligera hipotermia.