Cinco kilómetros con un zorro en brazos por los Picos de Europa para intentar salvarlo

Antonio Franco llega con el zorro herido al bar situado junto al lago Ercina. / FOTOS: JUAN LLACA
Antonio Franco llega con el zorro herido al bar situado junto al lago Ercina. / FOTOS: JUAN LLACA

Varios montañeros llevaron en brazos a un zorro durante cinco kilómetros | Trasladaron al animal por turnos desde las inmediaciones de Vega de Ario hasta el lago Ercina, donde fue recogido por los guardas

GLORIA POMARADA COVADONGA.

Al filo de la una de la tarde, la inquietud se instalaba entre los visitantes presentes en el Ercina, el más alto de los Lagos de Covadonga. Un grupo de montañeros se acercaba al Bar María Rosa con un bulto, envuelto en una manta isotérmica, entre los brazos de uno de ellos. En la distancia, el tamaño se asemejaba al de un niño y la alarma se extendía.

Nada más lejos de la realidad, pues el herido no era otro que un zorro, hallado por los cinco senderistas entre la nieve, a unos dos kilómetros de Vega de Ario. Los portugueses Antonio Franco, Anabel Jorge, Marco Silva, Mafalda Faria y la argentina Flor Irina no lo dudaron ni un segundo y rescataron al animal, al que portearon en brazos por turnos. «Estaba medio congelado y temblando entre la nieve. También tenía una herida entre la pata y el abdomen», indicó Franco.

En un primer momento, optaron en envolverlo en alguna prenda, pero finalmente recurrieron a la manta isotérmica. Así caminaron durante cinco kilómetros -explicaron-, en busca de un lugar en el que dar aviso de la situación.

Ese enclave fue el establecimiento hostelero situado a los pies del Ercina, donde sus responsables procedieron a llamar al 112, mientras que alrededor del zorro se arremolinaban los curiosos. Al comprobar que no se movía, los niños se acercaban al raposo, entre la curiosidad y el miedo. Otros, como un grupo de visitantes gallegos, apuntaban a que podría estar «haciéndose el muerto» para protegerse de los humanos. Por su parte, los mayores del lugar presentes en el bar señalaban que el color de su hocico parecía indicar que se trataba de un ejemplar adulto, de edad avanzada, que podría haber sido atacado por otro animal.

Sin alejarse del zorro en ningún momento, el grupo de montañeros aguardó la llegada de los guardas del Parque Nacional de los Picos de Europa. Acompasaron la espera con continuas caricias al mamífero, que iba recobrando la movilidad por momentos.

Finalmente, los guardas se personaron en la zona para recoger al zorro malherido y trasladarlo al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Infiesto, en Piloña. «Nunca nos había pasado nada parecido», contó el grupo de rescatadores, que interrumpieron su día de senderismo por una buena causa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos