Los restos del castro de Antrialgo se datarán con análisis de carbono

Presentación de los resultados de la excavación ayer en las escuelas de Antrialgo. /  JUAN LLACA
Presentación de los resultados de la excavación ayer en las escuelas de Antrialgo. / JUAN LLACA

Los hallazgos de estas dos semanas de excavación se completan con una inscripción en un ladrillo y restos de bronce de apariencia romana

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

El objetivo principal de la campaña de investigación en torno al castro de Antrialgo era demostrar la existencia de un importante yacimiento y, posteriormente, poder solicitar su inclusión en la carta arqueológica. El director técnico de la investigación, Juan Ramón Muñiz, y el alcalde de Piloña, Iván Allende, coincidieron ayer en que este fin se ha cumplido ampliamente. A partir de ahora habrá que esperar algunos meses antes de poder conocer la decisión final. Tanto el Ayuntamiento como los investigadores implicados en esta campaña consideran que no habrá ningún tipo de problema para el reconocimiento de todo este entorno, que ya había sido referenciado anteriormente a través de publicaciones como la de la revista del colectivo Belenos.

Ayer tuvo lugar la presentación oficial de los resultados de esta campaña en el local social de la localidad piloñesa de Antrialgo, con el objetivo de que los vecinos también fuesen partícipes de los importantes hallazgos localizados en su núcleo rural. Muñiz se mostró muy satisfecho con toda la colaboración prestada por el Ayuntamiento de Piloña. El Consistorio aprobó una ayuda económica que cubrió hasta el 80% del coste de la campaña. De esta forma, se concedió una subvención de 5.000 euros, mientras que los 2.000 euros restantes fueron aportados por los propios investigadores.

Uno de los primeros datos que sorprendió a los miembros del equipo fue la gran extensión de este asentamiento castreño. Su superficie podría alcanzar los 9.000 metros cuadrados. Cuenta con una ubicación estratégica en la vega comprendida entre las localidades de Sevares y Villamayor, lo que ofrece un enorme campo visual. El historiador y miembro del equipo, José Antonio Longo Marina, también mostró su satisfacción con los resultados de la campaña y alabó la implicación vecinal en todo el proceso, deseando que estos días de trabajo se repitiesen en próximas campañas.

En las dos semanas de investigación se ha logrado documentar la existencia de un gran muro que rodeaba parte del perímetro de este castro. Además se hallado una calzada romana, restos de vajillas con características medievales, fragmentos de ladrillo romano y dos construcciones, posiblemente defensivas. Según explicó el director de la excavación, Sergio Ríos, uno de los hallazgos más destacados fueron los restos de lo que se denomina «improntas». Se trata de construcciones de material perecedero, en este caso varas de avellano trenzadas y recubiertas de arcilla.

El investigador explicó que se trata de un tipo de construcción de cabañas muy habitual en la edad del Hierro y también en épocas como la Romana e, incluso, la Edad Media. En este caso los investigadores someterán estos restos a análisis con carbono, para poder conocer con más exactitud su datación. Ríos también aclaró que en uno de los fragmentos de ladrillo aparecía la inscripción de una 'V'. Los investigadores hicieron referencia igualmente a la aparición de algún resto de bronce, con apariencia romana, a falta de que se realicen nuevos análisis.

El director de la excavación recordó por su parte que los castros de la comarca oriental asturiana son unos grandes desconocidos y que cuentan con una tipología diferente a la de los del occidente.

Interés vecinal

En el futuro será necesario realizar nuevos desbroces y limpiezas para eliminar la gran cantidad de matorral y maleza que existe en la zona y que podría estar ocultando muchos tesoros de la historia del concejo. «Esa abundancia de vegetación ha impedido hasta ahora, por ejemplo, averiguar si el muro de contención exterior del castro tiene continuidad a lo largo de todo el perímetro», señaló.

Juan Ramón Muñiz alabó el gran interés mostrado por parte de los vecinos, que «en todo momento ofrecieron una actitud colaborativa y de cercanía a los miembros del equipo». Explicó que, a partir de ahora, se emitirá el informe general de la investigación y se realizará una ficha para su inclusión en la carta arqueológica. Considera que este reconocimiento es un trámite casi seguro pero que no será inmediato, «puesto que conlleva ciertos trámites administrativos».

El presidente de la parroquia de Villamayor, Andrés Rojo, y el de la Junta Vecinal, Rafael Migoya, destacaron la importancia de la investigación para esta zona y el interés que los resultados de la misma han despertado en los vecinos.

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