Ribadedeva solicita una excavación arqueológica en la Torre de Noriega

La Torre de Noriega, limpia y consolidada tras las obras impulsadas por el Ayuntamiento. /  FOTOS: N. ACEBAL
La Torre de Noriega, limpia y consolidada tras las obras impulsadas por el Ayuntamiento. / FOTOS: N. ACEBAL

Tras «salvar» de la ruina a la edificación medieval, el Ayuntamiento quiere ahora conocer su historia de cara a una futura rehabilitación

LUCÍA RAMOS NORIEGA (RIBADEDEVA).

La Torre de Noriega aún esconde muchos secretos y en el Ayuntamiento de Ribadedeva están decididos a desenterrarlos. De hecho, el alcalde, Jesús Bordás (PSOE), manifestaba ayer su intención de solicitar por escrito al Principado la puesta en marcha de una excavación arqueológica en el entorno de la edificación medieval con la intención de conocer más detalles sobre su origen. Lo hacía aprovechando la visita de la directora general de Patrimonio, Otilia Requejo, para conocer el resultado de la actuación que impulsó el Consistorio y que logró «salvar» a la torre de la ruina.

Esa excavación arqueológica, indicó Bordás, será «un paso más» en un proyecto de futuro que culminará con la apertura del inmueble al público. «Vamos a trabajar jurídicamente para hacernos con la propiedad y, una vez la tengamos, ejecutar un proyecto mucho más ambicioso para dejar este lugar aún mejor», aseveró el regidor. Y Requejo confirmó que «el estudio arqueológico va a tener una gran trascendencia, no solo porque es necesario para acometer las obras de restauración, sino porque seguramente va a permitir recuperar la historia original de la torre, que tiene aún muchos secretos que transmitirnos».

Por el momento, con los trabajos efectuados por iniciativa del Ayuntamiento de Ribadedeva y con la colaboración de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Principado, se logró consolidar un edificio que, a juicio del regidor, «no iba a aguantar muchos años más». Según enumeró, «se actuó básicamente en el cuerpo central de la torre, cerrando una vía de agua que la afectaba y rehabilitando el tejado íntegramente». En un primer momento se planteó la posibilidad de vaciar el inmueble, pero finalmente se modificó el proyecto para mantener el forjado provisional. «Así el personal municipal puede acceder para llevar a cabo el mantenimiento, al igual que los arqueólogos interesados y, además, se aporta una mayor resistencia a la torre», explicó Bordás.

En total, los trabajos tuvieron un coste ligeramente superior a los 51.000 euros con la citada modificación incluida, sufragados íntegramente por el Consistorio, y una duración de aproximadamente dos meses. Durante este tiempo también se retiró una capa vegetal que afeaba el edificio y se instalaron ventanas y una puerta de entrada al recinto. La Torre de Noriega, indicó el alcalde ribadedense, permanecerá por el momento cerrada al público.

Proceso ejemplar

Tanto Bordás como Requejo hicieron hincapié en el pionero procedimiento llevado a cabo por el Consistorio para poder acometer las obras de consolidación. «Fue un trabajo ingente, pues se trata de un edificio privado y, por tanto, se generan muchas dificultades a la hora de realizar obras, por lo que tuvimos que llevar a cabo un expediente de ejecución forzosa contra unos herederos desconocidos e inciertos», explicó el alcalde. La directora general de patrimonio, por su parte, indicó que el de la Torre de Noriega «es un ejemplo a seguir y a implementar en otros casos, que son muchos en Asturias, donde el problema de identificar a los herederos de los bienes dificulta el exigir el deber de conservación y, por tanto, intervenir en ellos».

A la visita de ayer a la remozada torre asistieron también varios vecinos de Noriega, como su alcaldesa pedánea, Nori Cordera, quien se mostró «encantada» con una actuación que «supone un impulso para todo el pueblo». Tras criarse junto a la torre, María Jesús Cofiño reconoció lo «emocionante» que para ella es poder ver el inmueble limpio y asegurado e instó a que «ya que empezaron, sigan adelante con más obras que permitan abrirla al público». María Cantero, Elena González y Rafael Rafael, por su parte, recalcaron la importancia de conservar un edificio que «es historia de Noriega».